Génesis 41:1-36
1
Y aconteció que pasados dos años tuvo Faraón un sueño: Le parecía que estaba junto al río;
2
y que del río subían siete vacas, hermosas a la vista, y muy gordas, y pacían en el prado:
3
Y que otras siete vacas subían tras ellas del río, de feo aspecto, y enjutas de carne, y se pararon cerca de las vacas hermosas a la orilla del río:
4
Y que las vacas de feo aspecto y enjutas de carne devoraban a las siete vacas hermosas y muy gordas. Y despertó Faraón.
5
Se durmió de nuevo, y soñó la segunda vez: Que siete espigas llenas y hermosas subían de una sola caña:
6
Y que otras siete espigas delgadas y abatidas del viento solano, salían después de ellas:
7
Y las siete espigas delgadas devoraban a las siete espigas gruesas y llenas. Y despertó Faraón, y he aquí que era sueño.
8
Y aconteció que a la mañana estaba agitado su espíritu; y envió e hizo llamar a todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios: y les contó Faraón sus sueños, pero no había quien los declarase a Faraón.
9
Entonces el principal de los coperos habló a Faraón, diciendo: Me acuerdo hoy de mis faltas:
10
Faraón se enojó contra sus siervos, y a mí me echó a la prisión de la casa del capitán de la guardia, a mí y al principal de los panaderos:
11
Y él y yo vimos un sueño una misma noche; cada uno soñó conforme a la interpretación de su sueño.
12
Y [estaba] allí con nosotros un joven hebreo, sirviente del capitán de la guardia; y se lo contamos, y él nos interpretó nuestros sueños, a cada uno conforme a su sueño, él interpretó.
13
Y aconteció que como él nos lo interpretó, así sucedió: a mí me hizo volver a mi puesto, e hizo colgar al otro.
14
Entonces Faraón envió y llamó a José, y le sacaron aprisa de la cárcel; y [se] cortó el pelo y cambió su vestidura, y vino a Faraón.
15
Y dijo Faraón a José: Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo interprete; mas he oído decir de ti, que oyes sueños para interpretarlos.
16
Y respondió José a Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que responda paz a Faraón.
17
Entonces Faraón dijo a José: En mi sueño me parecía que estaba a la orilla del río;
18
y que del río subían siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacían en el prado.
19
Y que otras siete vacas subían después de ellas, flacas y de muy fea traza; tan extenuadas, que no he visto otras semejantes en toda la tierra de Egipto en fealdad:
20
Y las vacas flacas y feas devoraban a las siete primeras vacas gruesas:
21
Y entraban en sus entrañas, mas no se conocía que hubiese entrado en ellas, porque su parecer era aún malo, como de primero. Y yo desperté.
22
Y vi también en mi sueño, que siete espigas crecían en una misma caña, llenas y hermosas;
23
y que otras siete espigas delgadas, marchitas, abatidas del viento solano, subían después de ellas:
24
Y las espigas delgadas devoraban a las siete espigas hermosas: y lo he contado a los magos, mas no hay quien me lo interprete.
25
Entonces respondió José a Faraón: El sueño de Faraón es uno mismo: Dios ha mostrado a Faraón lo que va a hacer.
26
Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años: el sueño es uno mismo.
27
También las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas, son siete años; y las siete espigas delgadas y marchitas del viento solano, siete años serán de hambre.
28
Esto es lo que respondo a Faraón. Lo que Dios va a hacer, lo ha mostrado a Faraón.
29
He aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto:
30
Y se levantarán tras ellos siete años de hambre; y toda la abundancia será olvidada en la tierra de Egipto; y el hambre consumirá la tierra.
31
Y aquella abundancia no se echará de ver a causa del hambre siguiente, la cual será gravísima.
32
Y el suceder el sueño a Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla.
33
Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto.
34
Haga esto Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y recaude la quinta parte de la tierra de Egipto en los siete años de la abundancia;
35
Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y alleguen el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo.
36
Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años del hambre que serán en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre.
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