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Versículos bíblicos sobre Commerce
Versículos clave
Y ellos no sabían que los entendía José, porque había intérprete entre ellos.
Y José se apartó de ellos, y lloró: después volvió a ellos, y les habló, y tomó de entre ellos a Simeón, y lo aprisionó a vista de ellos.
Y mandó José que llenaran sus sacos de trigo, y devolviesen el dinero de cada uno de ellos, poniéndolo en su saco, y les diesen comida para el camino: y así se hizo con ellos.
Y ellos pusieron su trigo sobre sus asnos, y se fueron de allí.
Y abriendo uno de ellos su saco para dar de comer a su asno en el mesón, vio su dinero que estaba en la boca de su costal.
Y dijo a sus hermanos: Mi dinero se me ha devuelto, y helo aquí en mi saco. Entonces se les sobresaltó el corazón, y espantados dijeron el uno al otro: ¿Qué es esto que nos ha hecho Dios?
Y vinieron a Jacob su padre en tierra de Canaán, y le contaron todo lo que les había acontecido, diciendo:
Aquel varón, señor de la tierra, nos habló ásperamente, y nos trató como a espías de la tierra:
Y nosotros le dijimos: Somos [hombres] de verdad, no somos espías:
Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno no parece, y el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán.
Y aquel varón, señor de la tierra, nos dijo: En esto conoceré que [sois hombres] de verdad; dejad conmigo uno de vuestros hermanos, y tomad [grano] para el hambre de vuestras casas, y andad,
y traedme a vuestro hermano el menor, para que yo sepa que no sois espías, sino hombres de verdad: así os daré a vuestro hermano, y negociaréis en la tierra.
Balanzas justas, pesas justas, efa justo, e hin justo tendréis: Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto.
Guardad, pues, todos mis estatutos, y todas mis ordenanzas, y ponedlos por obra: Yo Jehová.
Y envió Hiram en ellos a sus siervos, marineros y diestros en el mar, con los siervos de Salomón;
los cuales fueron a Ofir, y tomaron de allí oro, cuatrocientos veinte talentos y lo trajeron al rey Salomón.
Toda la vajilla del rey Salomón [era] de oro, y toda la vajilla de la casa del bosque del Líbano, de oro puro. En los días de Salomón la plata no era de estima.
Porque la flota del rey iba a Tarsis con los siervos de Hiram, y cada tres años solían venir las naves de Tarsis, y traían oro, plata, marfil, simios y pavos reales.
Y excedió el rey Salomón a todos los reyes de la tierra en riqueza y en sabiduría.
Los que descienden al mar en navíos, y hacen negocio en las muchas aguas,
ellos han visto las obras de Jehová, y sus maravillas en las profundidades.
Porque Él habló, e hizo levantar el viento tempestuoso, que encrespa las olas.
Suben a los cielos, descienden a los abismos; sus almas se derriten con el mal.
Tiemblan y titubean como borrachos, y toda su destreza es inútil.
Entonces claman a Jehová en su angustia, y Él los libra de sus aflicciones.