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Versículos bíblicos sobre Wife

171 versículos · 13 aspectos

Versículos clave

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  1. Ciñe de fortaleza sus lomos, y esfuerza sus brazos.

  2. Ve que su ganancia [es] buena: Su lámpara no se apaga de noche.

  3. Aplica su mano al huso, y sus manos toman la rueca.

  4. Extiende su mano al pobre, y tiende su mano al menesteroso.

  5. No tiene temor de la nieve por su familia, porque toda su familia [está] vestida de ropas dobles.

  6. Ella se hace tapices; de lino fino y púrpura [es] su vestido.

  7. Conocido es su marido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra.

  8. Hace telas y las vende; y provee de cintos al mercader.

  9. Fuerza y honor [son] su vestidura; y se regocijará en el día postrero.

  10. Abre su boca con sabiduría; y la ley de misericordia [está] en su lengua.

  11. Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde.

  12. Se levantan sus hijos, y la llaman bienaventurada; y su marido [también] la alaba.

  13. Muchas mujeres han sido virtuosas; pero tú las sobrepasas a todas.

  14. Engañosa [es] la gracia, y vana la hermosura: La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.

  15. Dadle del fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos.

  16. Mas para [evitar] fornicaciones, cada varón tenga su propia esposa, y cada mujer tenga su propio marido.

  17. El marido pague a su esposa la debida benevolencia; y asimismo la esposa a su marido.

  18. La esposa no tiene potestad de su propio cuerpo, sino el marido; e igualmente tampoco el marido tiene potestad de su propio cuerpo, sino la esposa.

  19. No os defraudéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de [mutuo] consentimiento, para ocuparos en ayuno y oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.

  20. Pero esto digo por permisión, no por mandamiento.

  21. Y a los casados mando, no yo, sino el Señor: Que la esposa no se separe de [su] marido;

  22. y si se separa, que se quede sin casar, o reconcíliese con [su] marido; y que el marido no abandone a [su] esposa.

  23. Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene esposa no creyente, y ella consiente en habitar con él, no la despida.

  24. Y la mujer que tiene marido no creyente, y él consiente en habitar con ella, no lo deje.

  25. Porque el marido no creyente es santificado en la esposa, y la esposa no creyente en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos; mas ahora son santos.