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Versículos bíblicos sobre Wife

171 versículos · 13 aspectos

Versículos clave

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  1. Maridos, amad a vuestras esposas, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella;

  2. Así los maridos deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa, a sí mismo se ama.

  3. Por esto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos serán una sola carne.

  4. Por lo demás, cada uno de vosotros en particular, ame también a su esposa como a sí mismo; y la esposa reverencie [a su] marido.

  5. Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.

  6. Maridos, amad [a vuestras] esposas, y no seáis amargos para con ellas.

  7. Sus esposas asimismo [sean] honestas, no calumniadoras, [sino] sobrias, fieles en todo.

  8. Sea puesta en la lista, la viuda no menor de sesenta años, que haya sido esposa de un solo marido.

  9. Que tenga testimonio de buenas obras; si crió hijos; si ha ejercitado la hospitalidad; si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido a los afligidos; si ha seguido toda buena obra.

  10. Quiero, pues, que las mujeres jóvenes se casen, engendren hijos, gobiernen su casa; que ninguna ocasión den al adversario para decir mal.

  11. Las ancianas asimismo, [sean] de un porte santo, no calumniadoras, no dadas a mucho vino, maestras de honestidad;

  12. que enseñen a las mujeres jóvenes a ser prudentes, a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos;

  13. [a ser] discretas, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos; para que la palabra de Dios no sea blasfemada.

  14. Asimismo vosotras, esposas, sujetaos a vuestros propios maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas,

  15. al observar ellos vuestra casta conducta [que es] en temor.

  16. Que [vuestro] adorno no sea exterior, con encrespamiento del cabello y atavío de oro, ni vestidos costosos;

  17. sino el del hombre interior, el del corazón, en incorruptible ornato de espíritu humilde y apacible, lo cual es de grande estima delante de Dios.

  18. Porque así también se ataviaban en el tiempo antiguo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, siendo sujetas a sus maridos;

  19. como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras sois hechas hijas, haciendo el bien, y no teniendo temor de ninguna amenaza.

  20. Asimismo, vosotros, maridos, habitad con [ellas] sabiamente, dando honor a la esposa como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de vida; para que vuestras oraciones no sean estorbadas.

  21. conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.