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Versículos bíblicos sobre The Providence of God
Versículos clave
Al cabo de doce meses, paseando en el palacio del reino de Babilonia,
habló el rey, y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia, que yo edifiqué para casa del reino, con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi grandeza?
Aún [estaba] la palabra en la boca del rey, cuando descendió una voz del cielo, [diciendo]: A ti se te dice, rey Nabucodonosor; el reino es traspasado de ti:
Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras [son] verdad, y sus caminos juicio; y humillar puede a los que andan con soberbia.
Y ella no reconoció que yo le daba el trigo, el vino y el aceite, y que les multipliqué la plata y el oro que ofrecían a Baal.
Por tanto yo volveré, y tomaré mi trigo a su tiempo, y mi vino a su sazón, y quitaré mi lana y mi lino [que le había dado] para cubrir su desnudez.
¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo? ¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho?
Pero tú, Belén Efrata, [aunque] eres pequeña entre los millares de Judá, de ti me saldrá el [que] será Señor en Israel; y sus salidas [han sido] desde el principio, desde la eternidad.
Él reprende al mar, y lo hace secar, y agosta todos los ríos: Languidecen Basán y el Carmelo, y la flor del Líbano se marchita.
Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Así que, no os afanéis por el mañana, que el mañana traerá su afán. Bástele al día su propio mal.
No [os] proveáis oro, ni plata, ni cobre en vuestras bolsas;
¿No se venden dos pajarillos por un cuadrante? Y ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre.
Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados.
Así que, no temáis; de más estima sois vosotros que muchos pajarillos.
Y aconteció en aquellos días que salió un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado.
Este empadronamiento primero fue hecho siendo Cirenio gobernador de Siria.
E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad.
Y José también subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David;
Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá.
De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.
El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.
Y a ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, y sin alforja, y sin zapatos, ¿os faltó algo? Y ellos dijeron: Nada.
En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.