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Versículos bíblicos sobre Syria

235 versículos · 61 aspectos

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  1. Subió, pues, el rey de Israel con Josafat, rey de Judá, a Ramot de Galaad.

  2. Y el rey de Israel dijo a Josafat: Yo me disfrazaré, y entraré en la batalla; y tú vístete tus vestiduras. Y el rey de Israel se disfrazó y entró en la batalla.

  3. Mas el rey de Siria había mandado a sus treinta y dos capitanes de los carros, diciendo: No peleéis ni con grande ni con chico, sino sólo contra el rey de Israel.

  4. Y sucedió que cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Ciertamente éste es el rey de Israel, y se desviaron para pelear contra él; pero el rey Josafat dio voces.

  5. Viendo entonces los capitanes de los carros que no [era] el rey de Israel, se apartaron de él.

  6. Y un hombre disparando su arco a la ventura, hirió al rey de Israel por entre las junturas de la armadura; por lo que dijo él a su carretero: Da la vuelta y sácame del campo, pues estoy herido.

  7. Mas la batalla había arreciado aquel día, y el rey estuvo en su carro delante de los sirios, y a la tarde murió; y la sangre de la herida corrió hasta el fondo del carro.

  8. Y a la puesta del sol salió un pregón por el campamento que decía: ¡Cada uno a su ciudad, y cada cual a su tierra!

  9. Naamán, general del ejército del rey de Siria, era un gran varón delante de su señor, y le tenía en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvamento a Siria. Era este hombre valeroso en extremo, [pero] leproso.

  10. Y de Siria habían salido cuadrillas, y habían llevado cautiva de la tierra de Israel una muchacha; la cual sirviendo a la esposa de Naamán,

  11. Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no [son] mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré limpio? Y se volvió, y se fue enojado.

  12. En esto perdone Jehová a tu siervo; [que] cuando mi señor entrare en el templo de Rimón, y para adorar en él se apoyare sobre mi mano, si yo también me inclinare en el templo de Rimón, si en el templo de Rimón me inclino, Jehová perdone en esto a tu siervo.

  13. Entonces Giezi, criado de Eliseo el varón de Dios, dijo entre sí: He aquí mi señor estorbó a este sirio Naamán, no tomando de su mano las cosas que había traído. Vive Jehová que correré yo tras él y tomaré de él alguna cosa.

  14. Tenía el rey de Siria guerra contra Israel, y consultando con sus siervos, dijo: En tal y tal lugar [estará] mi campamento.

  15. Y el varón de Dios envió a decir al rey de Israel: Mira que no pases por tal lugar, porque los sirios van allí.

  16. Entonces el rey de Israel envió a aquel lugar del cual el varón de Dios le había dicho y amonestado; y se guardó de allí, no una vez ni dos.

  17. Y el corazón del rey de Siria fue turbado por esto; y llamando a sus siervos, les dijo: ¿No me declararéis vosotros quién de los nuestros [es] del rey de Israel?

  18. Entonces uno de los siervos dijo: No, rey, señor mío; sino que el profeta Eliseo [está] en Israel, el cual declara al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu cámara más secreta.

  19. Entonces envió el rey allá gente de a caballo, y carros y un gran ejército, y vinieron de noche y cercaron la ciudad.

  20. Y luego que los sirios descendieron a él, oró Eliseo a Jehová, y dijo: Te ruego que hieras con ceguera a esta gente. Y los hirió con ceguera conforme a la palabra de Eliseo.

  21. Después les dijo Eliseo: Éste no [es] el camino, ni [es] ésta la ciudad; seguidme, que yo os guiaré al hombre que buscáis. Y los guió a Samaria.

  22. Y sucedió que cuando llegaron a Samaria, dijo Eliseo: Jehová, abre los ojos de éstos para que vean. Y Jehová abrió sus ojos y miraron, y [se hallaban] en medio de Samaria.

  23. Entonces él les preparó una gran comida; y cuando hubieron comido y bebido, los envió, y ellos se volvieron a su señor. Y nunca más vinieron cuadrillas de Siria a la tierra de Israel.

  24. Después de esto aconteció que Benadad, rey de Siria, juntó todo su ejército, y subió y sitió a Samaria.

  25. Y hubo gran hambre en Samaria; y la sitiaron, hasta que la cabeza de un asno era [vendida] por ochenta [piezas] de plata, y la cuarta de un cabo de estiércol de palomas por cinco [piezas] de plata.