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Benhadad
También conocido como: Ben-hadad
Versículos que mencionan a Benhadad
Entonces tomando Asa toda la plata y oro que había quedado en los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa real, los entregó en las manos de sus siervos, y los envió el rey Asa a Benadad, hijo de Tabrimón, hijo de Hezión, rey de Siria, el cual residía en Damasco, diciendo:
Y Benadad consintió con el rey Asa, y envió los príncipes de los ejércitos que tenía contra las ciudades de Israel, e hirió a Ahión, y a Dan, y a Abel-bet-maaca, y a toda Cineret, con toda la tierra de Neftalí.
Entonces Benadad, rey de Siria reunió a todo su ejército, y con él a treinta y dos reyes, con caballos y carros; y subió y sitió a Samaria, y la combatió.
Y envió mensajeros a la ciudad a Acab, rey de Israel, diciendo: Así dice Benadad:
Y volviendo los mensajeros otra vez, dijeron: Así dijo Benadad: Yo te envié a decir: Tu plata y tu oro, y tus esposas y tus hijos me darás.
Entonces él respondió a los embajadores de Benadad: Decid al rey mi señor: Haré todo lo que mandaste a tu siervo al principio; pero esto no lo puedo hacer. Y los embajadores fueron, y le dieron la respuesta.
Y Benadad envió a decirle: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, que el polvo de Samaria no bastará a los puños de todo el pueblo que me sigue.
Y salieron al mediodía. Pero Benadad estaba bebiendo, emborrachándose en las tiendas, él y los reyes, los treinta y dos reyes que habían venido en su ayuda.
Y los jóvenes de los príncipes de las provincias salieron primero. Y Benadad había enviado [mensajeros] quienes le dieron aviso, diciendo: Han salido hombres de Samaria.
Y mató cada uno al que venía contra él: y huyeron los sirios, siguiéndolos los de Israel. Y Benadad, rey de Siria, se escapó en un caballo con alguna gente de a caballo.
Y aconteció que pasado el año, Benadad pasó revista a los sirios, y vino a Afec a pelear contra Israel.
Los demás huyeron a Afec, a la ciudad; y el muro cayó sobre veintisiete mil hombres [que habían] quedado. También Benadad vino huyendo a la ciudad, y se escondía de cámara en cámara.
Ciñeron, pues, sus lomos de cilicio y pusieron cuerdas sobre sus cabezas, y vinieron al rey de Israel y le dijeron: Tu siervo Benadad dice: Te ruego que viva mi alma. Y él respondió: ¿Vive todavía? Él [es] mi hermano.
Esto tomaron aquellos hombres por buen augurio, y presto tomaron esta palabra de su boca, y dijeron: ¡Tu hermano Benadad vive! Y él dijo: Id, y traedle. Benadad entonces se presentó a Acab, y él le hizo subir en un carro.
Y le dijo [Benadad]: Las ciudades que mi padre tomó de tu padre, yo las restituiré; y haz plazas en Damasco para ti, como mi padre las hizo en Samaria. Y yo, [dijo Acab], te dejaré partir con este pacto. Hizo, pues, pacto con él, y le dejó ir.
Entonces Asa sacó la plata y el oro de los tesoros de la casa de Jehová y de la casa real, y los envió a Benadad, rey de Siria, que estaba en Damasco, diciendo:
Y consintió Benadad con el rey Asa, y envió los capitanes de sus ejércitos a la ciudades de Israel; y derrotaron a Ahión, a Dan, a Abel-maim y a las ciudades de abastecimiento de Neftalí.
Y haré encender fuego en el muro de Damasco, y consumirá las casas de Benadad.