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Versículos bíblicos sobre Lasciviousness
Versículos clave
Porque [mi] marido no está en casa, se ha ido a un largo viaje;
la bolsa de dinero llevó en su mano; el día señalado volverá a su casa.
Lo rindió con sus muchas palabras suaves, lo sedujo con la zalamería de sus labios.
Se fue en pos de ella luego, como va el buey al degolladero, o como el necio a las prisiones para ser castigado;
como el ave que se apresura a la red, y no sabe que es contra su vida, hasta que la saeta traspasa su hígado.
Ahora pues, hijos, oídme, y estad atentos a las palabras de mi boca.
No se aparte tu corazón a sus caminos; no yerres en sus veredas.
Porque a muchos ha hecho caer heridos; y aun los [hombres] más fuertes han sido muertos por ella.
Camino al infierno [es] su casa, que desciende a las cámaras de la muerte.
La mujer insensata [es] alborotadora; [es] simple e ignorante.
Se sienta en una silla a la puerta de su casa, en los lugares altos de la ciudad,
para llamar a los que pasan por el camino, que van por sus caminos derechos.
[Dice] al que es simple: Ven acá. A los faltos de cordura, dice:
Las aguas hurtadas son dulces, y el pan [comido] en oculto es sabroso.
Y no saben que allí están los muertos; que sus convidados están en lo profundo del infierno.
Tres cosas me son ocultas; aun tampoco sé la cuarta:
El rastro del águila en el aire; el rastro de la culebra sobre la peña; el rastro de la nave en medio del mar; y el rastro del hombre en la doncella.
Tal [es] el proceder de la mujer adúltera: Come, y limpia su boca, y dice: No he hecho maldad.
Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,
los hurtos, las avaricias, las maldades, los engaños, las lascivias, el ojo maligno, la blasfemia, la soberbia, la insensatez.
Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.
Profesando ser sabios, se hicieron necios,
y cambiaron la gloria del Dios incorruptible, en semejanza de imagen de hombre corruptible, y de aves, y de cuadrúpedos, y de reptiles.
Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, a las concupiscencias de sus corazones, a que deshonrasen entre sí sus propios cuerpos,
ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a la criatura antes que al Creador, el cual es bendito por siempre. Amén.