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Versículos bíblicos sobre Young Men
Versículos clave
El camino de los impíos es como la oscuridad; no saben en qué tropiezan.
Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones.
No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón.
Porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo.
Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón; porque de él mana la vida.
Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti los labios inicuos.
Tus ojos miren lo recto, y tus párpados vean derecho delante de ti.
Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean ordenados.
No te apartes a derecha, ni a izquierda; aparta tu pie del mal.
Hijo mío, está atento a mi sabiduría, y a mi inteligencia inclina tu oído;
para que guardes consejo, y tus labios conserven el conocimiento.
Porque los labios de la mujer extraña destilan miel, y su paladar [es] más suave que el aceite;
pero su fin es amargo como el ajenjo, agudo como espada de dos filos.
Sus pies descienden a la muerte, sus pasos conducen al infierno.
Sus caminos son inestables; no los conocerás, si no considerares el camino de vida.
Ahora pues, hijos, oídme, y no os apartéis de las razones de mi boca.
Aleja de ella tu camino, y no te acerques a la puerta de su casa;
para que no des a los extraños tu honor, y tus años al cruel;
para que los extraños no se sacien de tu fuerza, y tus trabajos estén en casa del extraño;
y gimas en tus postrimerías, cuando se consumiere tu carne y tu cuerpo,
y digas: ¡Cómo aborrecí el consejo, y mi corazón menospreció la reprensión;
y no oí la voz de los que me instruían, y a los que me enseñaban no incliné mi oído!
Casi en todo mal he estado, en medio de la sociedad y de la congregación.
Bebe el agua de tu cisterna, y los raudales de tu propio pozo.
Derrámense afuera tus fuentes, y tus corrientes de aguas por las calles.