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Versículos bíblicos sobre Young Men

347 versículos · 1 aspecto

Versículos clave

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  1. Pero él, respondiendo, dijo a [su] padre: He aquí, tantos años te he servido, no habiendo desobedecido jamás tu mandamiento, y nunca me has dado un cabrito para gozarme con mis amigos.

  2. Pero cuando vino éste, tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has matado para él el becerro grueso.

  3. Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo que tengo es tuyo.

  4. Mas era necesario hacer fiesta y gozarnos, porque éste, tu hermano, muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.

  5. Y le preguntó un príncipe, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

  6. Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie [es] bueno sino sólo uno, Dios.

  7. Los mandamientos sabes: No cometerás adulterio: No matarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: Honra a tu padre y a tu madre.

  8. Y él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud.

  9. Y cuando Jesús oyó esto, le dijo: Aún te falta una cosa: Vende todo lo que tienes, y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.

  10. Entonces él, al oír esto, se puso muy triste, porque era muy rico.

  11. Ninguno tenga en poco tu juventud; sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en pureza.

  12. Huye también de las concupiscencias juveniles; y sigue la justicia, la fe, la caridad, la paz, con los que invocan al Señor de corazón puro.

  13. Pero evita las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas.

  14. Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes;

  15. Por fe Moisés, hecho ya grande, rehusó ser llamado hijo de la hija de Faraón;

  16. escogiendo antes ser afligido con el pueblo de Dios, que gozar de los placeres temporales de pecado.

  17. Teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros en Egipto; porque tenía puesta su mirada en el galardón.

  18. Os escribo a vosotros, padres, porque habéis conocido a Aquél [que es] desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre.

  19. Os he escrito a vosotros, padres, porque habéis conocido al [que es] desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios mora en vosotros, y habéis vencido al maligno.

  20. No améis al mundo, ni las cosas [que están] en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

  21. Porque todo lo que [hay] en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, sino del mundo.

  22. Y el mundo pasa, y su concupiscencia; pero el que hace la voluntad de Dios, permanece para siempre.