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Versículos bíblicos sobre Husband

71 versículos · 3 aspectos

Versículos clave

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  1. Porque tu marido [es] tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado.

  2. Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, dice el Dios tuyo.

  3. Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, y juicio, en compasión, y en misericordias.

  4. Y te desposaré conmigo en fe, y conocerás a Jehová.

  5. Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha sido testigo entre ti y la esposa de tu juventud, contra la cual tú has sido desleal, aun [siendo] ella tu compañera y la esposa de tu pacto.

  6. ¿No hizo Él uno, aunque tenía el remanente del espíritu? ¿Y por qué uno? Para que procurara una simiente de Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales contra la esposa de vuestra juventud.

  7. Porque Jehová Dios de Israel dice que Él aborrece el divorcio; y al que cubre la violencia con su vestidura, dice Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.

  8. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor.

  9. Porque el marido es cabeza de la esposa, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y Él es el Salvador del cuerpo.

  10. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas [lo estén] a sus propios maridos en todo.

  11. Maridos, amad a vuestras esposas, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella;

  12. para santificarla limpiándola en el lavamiento del agua por la palabra,

  13. para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha.

  14. Así los maridos deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa, a sí mismo se ama.

  15. Porque ninguno aborreció jamás a su propia carne, antes la sustenta y la cuida, como también el Señor a la iglesia;

  16. porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.

  17. Por esto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos serán una sola carne.

  18. Este misterio grande es; mas yo hablo en cuanto a Cristo y a la iglesia.

  19. Por lo demás, cada uno de vosotros en particular, ame también a su esposa como a sí mismo; y la esposa reverencie [a su] marido.

  20. Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.

  21. Maridos, amad [a vuestras] esposas, y no seáis amargos para con ellas.