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circa 800–400 BC

The Hebrew Prophets

God speaks through Isaiah, Jeremiah, and the minor prophets—calling Israel to repentance and foretelling the coming Messiah.

3,706 versículos · 14 libros abarcados

Versículos de este periodo

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  1. Isaías 38:15c. 718 a. C.

    ¿Qué diré? El que me lo dijo, Él mismo lo ha hecho. Andaré humildemente en la amargura de mi alma, todos mis años.

  2. Isaías 38:16c. 718 a. C.

    Oh Señor, por estas cosas [el hombre] vive, y en todas estas cosas está la vida de mi espíritu; Tú pues, me restablecerás, y harás que yo viva.

  3. Isaías 38:17c. 718 a. C.

    He aquí amargura grande me sobrevino en la paz; pero por amor a mi alma tú [la libraste] del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.

  4. Isaías 38:18c. 718 a. C.

    Porque el sepulcro no te exaltará, [ni] te alabará la muerte; ni los que descienden a la fosa esperarán tu verdad.

  5. Isaías 38:19c. 718 a. C.

    El que vive, el que vive, éste te alabará, como yo hoy: El padre dará a conocer tu verdad a sus hijos.

  6. Isaías 38:20c. 718 a. C.

    Jehová [estaba listo] para salvarme; por tanto cantaremos mis cantos en la casa de Jehová todos los días de nuestra vida.

  7. Isaías 38:21c. 718 a. C.

    Y había dicho Isaías: Tomen masa de higos, y pónganla en la llaga, y sanará.

  8. Isaías 38:22c. 718 a. C.

    También había dicho Ezequías: ¿Qué señal tendré de que subiré a la casa de Jehová?

  9. Isaías 39:1c. 712 a. C.

    En aquel tiempo Merodac-baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió cartas y presentes a Ezequías; porque había oído que había estado enfermo, y que había convalecido.

  10. Isaías 39:2c. 712 a. C.

    Y se regocijó con ellos Ezequías, y les enseñó la casa de su tesoro, plata y oro, y especias, y ungüentos preciosos, y toda su casa de armas, y todo lo que se pudo hallar en sus tesoros; no hubo cosa en su casa y en todo su señorío, que Ezequías no les mostrase.

  11. Isaías 39:3c. 712 a. C.

    Entonces el profeta Isaías vino al rey Ezequías, y le dijo: ¿Qué dicen estos hombres, y de dónde han venido a ti? Y Ezequías respondió: De tierra muy lejana han venido a mí, de Babilonia.

  12. Isaías 39:4c. 712 a. C.

    Dijo entonces: ¿Qué han visto en tu casa? Y dijo Ezequías: Todo lo que hay en mi casa han visto, y ninguna cosa hay en mis tesoros que no les haya mostrado.

  13. Isaías 39:5c. 712 a. C.

    Entonces dijo Isaías a Ezequías: Oye palabra de Jehová de los ejércitos:

  14. Isaías 39:6c. 712 a. C.

    He aquí, vienen días en que será llevado a Babilonia todo lo que [hay] en tu casa, y lo que tus padres han atesorado hasta hoy; ninguna cosa quedará, dice Jehová.

  15. Isaías 39:7c. 712 a. C.

    De tus hijos que hubieren salido de ti, y que engendraste, tomarán, y serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia.

  16. Isaías 39:8c. 712 a. C.

    Y dijo Ezequías a Isaías: La palabra de Jehová que has hablado, [es] buena. Y añadió: A lo menos, haya paz y verdad en mis días.

  17. Isaías 40:1c. 712 a. C.

    Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.

  18. Isaías 40:2c. 712 a. C.

    Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados.

  19. Isaías 40:3c. 712 a. C.

    Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino de Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.

  20. Isaías 40:4c. 712 a. C.

    Todo valle será levantado, y todo monte y collado será abajado; y lo torcido será enderezado, y lo áspero será allanado.

  21. Isaías 40:5c. 712 a. C.

    Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado.

  22. Isaías 40:6c. 712 a. C.

    Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué he de decir? Toda carne es hierba, y toda su gloria [es] como la flor del campo:

  23. Isaías 40:7c. 712 a. C.

    La hierba se seca, y la flor se marchita; porque el Espíritu de Jehová sopla en ella. Ciertamente hierba [es] el pueblo.

  24. Isaías 40:8c. 712 a. C.

    La hierba se seca, la flor se marchita; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

  25. Isaías 40:9c. 712 a. C.

    Súbete sobre un monte alto, oh Sión, tú que traes buenas nuevas; levanta fuertemente tu voz, oh Jerusalén, tú que traes buenas nuevas; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡He aquí vuestro Dios!