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circa 930–586 BC

The Divided Kingdom

The kingdom splits into Israel and Judah; prophets warn of judgment as both nations slowly drift into idolatry and exile.

1,722 versículos · 3 libros abarcados

Versículos de este periodo

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  1. 2 Reyes 6:28c. 893 a. C.

    Y le dijo el rey: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Esta mujer me dijo: Da acá tu hijo, y comámoslo hoy, y mañana comeremos el mío.

  2. 2 Reyes 6:29c. 893 a. C.

    Así que cocimos a mi hijo, y lo comimos; y al día siguiente yo le dije a ella: Da acá tu hijo, y comámoslo; pero ella ha escondido a su hijo.

  3. 2 Reyes 6:30c. 893 a. C.

    Y sucedió que cuando el rey oyó las palabras de aquella mujer, rasgó sus vestiduras, y pasó así por el muro; y el pueblo llegó a ver el cilicio [que traía] interiormente sobre su carne.

  4. 2 Reyes 6:31c. 893 a. C.

    Y él dijo: Así me haga Dios, y así me añada, si la cabeza de Eliseo, hijo de Safat, quedare sobre él hoy.

  5. 2 Reyes 6:32c. 893 a. C.

    Y Eliseo estaba sentado en su casa, y los ancianos estaban sentados con él. Y [el rey] le envió un hombre; pero antes que el mensajero llegase a él, dijo él a los ancianos: ¿No habéis visto como este hijo de homicida envía a quitarme la cabeza? Mirad pues, y cuando viniere el mensajero, cerrad la puerta, e impedidle la entrada: ¿No [se oye] tras él el ruido de los pies de su amo?

  6. 2 Reyes 6:33c. 893 a. C.

    Y aún estaba él hablando con ellos, y he aquí el mensajero que descendía a él; y dijo: Ciertamente este mal de Jehová [viene]. ¿Para qué he de esperar más a Jehová?

  7. 2 Reyes 7:1c. 892 a. C.

    Dijo entonces Eliseo: Oíd palabra de Jehová: Así dice Jehová: Mañana a estas horas [valdrá] una medida de flor de harina un siclo, y dos medidas de cebada un siclo, a la puerta de Samaria.

  8. 2 Reyes 7:2c. 892 a. C.

    Y un príncipe sobre cuya mano el rey se apoyaba, respondió al varón de Dios, y dijo: Mira, [si] Jehová hiciese ahora ventanas en el cielo, ¿sería esto así? Y él dijo: He aquí tú [lo] verás con tus ojos, mas no comerás de ello.

  9. 2 Reyes 7:3c. 892 a. C.

    Y había cuatro hombres leprosos a la entrada de la puerta, los cuales se dijeron el uno al otro: ¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos?

  10. 2 Reyes 7:4c. 892 a. C.

    Si tratáremos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella; y si nos quedamos aquí, también moriremos. Vamos pues ahora, y pasémonos al ejército de los sirios; si ellos nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieren la muerte, moriremos.

  11. 2 Reyes 7:5c. 892 a. C.

    Se levantaron, pues, al principio de la noche, para ir al campamento de los sirios; y cuando llegaron a la entrada del campamento de los sirios, no [había] allí hombre.

  12. 2 Reyes 7:6c. 892 a. C.

    Porque el Señor había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos y estrépito de grande ejército; y se dijeron unos a otros: He aquí el rey de Israel ha pagado contra nosotros a los reyes de los heteos, y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros.

  13. 2 Reyes 7:7c. 892 a. C.

    Y así se levantaron y huyeron al anochecer, dejando sus tiendas, sus caballos, sus asnos y el campamento [como] estaba; y huyeron para salvar sus vidas.

  14. 2 Reyes 7:8c. 892 a. C.

    Y cuando los leprosos llegaron a la entrada del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron, y tomaron de allí plata y oro y vestiduras, y fueron y [lo] escondieron; y volvieron y entraron en otra tienda, y de allí [también] tomaron, y fueron y [lo] escondieron.

  15. 2 Reyes 7:9c. 892 a. C.

    Y se dijeron el uno al otro: No hacemos bien; hoy [es] día de buenas nuevas, y nosotros callamos; y si esperamos hasta la luz de la mañana, nos alcanzará la maldad. Vamos pues, ahora, entremos y demos las nuevas en casa del rey.

  16. 2 Reyes 7:10c. 892 a. C.

    Y vinieron, y dieron voces a los guardas de la puerta de la ciudad, y les declararon, diciendo: Nosotros fuimos al campamento de los sirios, y he aquí que no [había] allí hombre, ni voz de hombre, sino caballos atados, asnos también atados, y las tiendas como [estaban].

  17. 2 Reyes 7:11c. 892 a. C.

    Y los porteros dieron voces, y [lo] declararon dentro, en el palacio del rey.

  18. 2 Reyes 7:12c. 892 a. C.

    Y el rey se levantó de noche, y dijo a sus siervos: Yo os declararé lo que nos han hecho los sirios. Ellos saben que [tenemos] hambre, y han salido de las tiendas y se han escondido en el campo, diciendo: Cuando salgan de la ciudad, los tomaremos vivos y entraremos en la ciudad.

  19. 2 Reyes 7:13c. 892 a. C.

    Entonces respondió uno de sus siervos, y dijo: Tomen ahora cinco de los caballos que han quedado en la ciudad, (he aquí, ellos son como toda la multitud de Israel que ha quedado en ella; he aquí, [os digo] que ellos [son] como toda la multitud de Israel que ha perecido); enviemos, y veamos [qué hay].

  20. 2 Reyes 7:14c. 892 a. C.

    Tomaron, pues, dos caballos de un carro, y el rey [los] envió tras el campamento de los sirios, diciendo: Id y ved.

  21. 2 Reyes 7:15c. 892 a. C.

    Y ellos fueron, y los siguieron hasta el Jordán; y he aquí, todo el camino estaba lleno de vestiduras y enseres que los sirios habían arrojado con la premura. Y volvieron los mensajeros, y lo hicieron saber al rey.

  22. 2 Reyes 7:16c. 892 a. C.

    Entonces el pueblo salió, y saquearon el campamento de los sirios. Y fue [vendida] una medida de flor de harina por un siclo, y dos medidas de cebada por un siclo, conforme a la palabra de Jehová.

  23. 2 Reyes 7:17c. 892 a. C.

    Y el rey puso a cargo de la puerta al príncipe sobre cuya mano él se apoyaba; y el pueblo lo atropelló a la puerta y murió, conforme a lo que había dicho el varón de Dios, el cual habló cuando el rey descendió a él.

  24. 2 Reyes 7:18c. 892 a. C.

    Aconteció, pues, de la manera que el varón de Dios había hablado al rey, diciendo: Dos medidas de cebada por un siclo, y una medida de flor de harina será vendida por un siclo mañana a estas horas, a la puerta de Samaria.

  25. 2 Reyes 7:19c. 892 a. C.

    A lo cual aquel príncipe había respondido al varón de Dios, diciendo: Mira, [si] Jehová hiciese ventanas en el cielo, ¿Pudiera suceder tal cosa? Y él dijo: He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello.