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circa 605–538 BC
The Babylonian Exile
Jerusalem falls and the temple burns; Ezekiel and Daniel minister among the exiles as Lamentations mourns the city's ruin.
Versículos de este periodo
- Daniel 9:23c. 538 a. C.
Al principio de tus súplicas fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú [eres] muy amado. Entiende, pues, el asunto, y considera la visión.
- Daniel 9:24c. 538 a. C.
Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para acabar la prevaricación, y concluir el pecado, y expiar la iniquidad; y para traer la justicia eterna, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.
- Daniel 9:25c. 538 a. C.
Sabe, pues, y entiende, [que] desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, [habrá] siete semanas, y sesenta y dos semanas; la plaza volverá a ser edificada, y el muro, en tiempos angustiosos.
- Daniel 9:26c. 538 a. C.
Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo del príncipe que ha de venir, destruirá la ciudad y el santuario; con inundación [será] el fin de ella, y hasta el fin de la guerra las asolaciones están determinadas.
- Daniel 9:27c. 538 a. C.
Y por una semana confirmará el pacto con muchos, y a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolar, aun hasta una entera consumación; y lo que está determinado se derramará sobre el pueblo asolado.
- Daniel 10:1c. 534 a. C.
En el tercer año de Ciro, rey de Persia, fue revelada palabra a Daniel, cuyo nombre era Beltsasar; y la palabra [era] verdadera, mas el tiempo fijado [era] largo; pero él comprendió la palabra, y tuvo inteligencia en la visión.
- Daniel 10:2c. 534 a. C.
En aquellos días yo Daniel me contristé por espacio de tres semanas.
- Daniel 10:3c. 534 a. C.
No comí pan delicado, ni entró carne ni vino en mi boca, ni me ungí con ungüento, hasta que se cumplieron tres semanas.
- Daniel 10:4c. 534 a. C.
Y a los veinticuatro días del mes primero estaba yo a la orilla del gran río Hidekel;
- Daniel 10:5c. 534 a. C.
Y alzando mis ojos miré, y he aquí un varón vestido de lino, y ceñidos sus lomos de oro de Ufaz:
- Daniel 10:6c. 534 a. C.
Y su cuerpo [era] como el berilo, y su rostro parecía un relámpago, y sus ojos como antorchas de fuego, y sus brazos y sus pies como de color de bronce resplandeciente, y la voz de sus palabras como la voz de una multitud.
- Daniel 10:7c. 534 a. C.
Y sólo yo, Daniel, vi aquella visión, y no la vieron los hombres que estaban conmigo; sino que cayó sobre ellos un gran temor y huyeron a esconderse.
- Daniel 10:8c. 534 a. C.
Quedé, pues, yo solo, y vi esta gran visión, y no quedó fuerza en mí; antes mi fuerza se me cambió en debilidad, sin retener vigor alguno.
- Daniel 10:9c. 534 a. C.
Y oí la voz de sus palabras; y cuando oí la voz de sus palabras, estaba yo en un profundo sueño sobre mi rostro, y mi rostro en tierra.
- Daniel 10:10c. 534 a. C.
Y he aquí una mano me tocó, e hizo que me pusiese sobre mis rodillas y [sobre] las palmas de mis manos.
- Daniel 10:11c. 534 a. C.
Y me dijo: Daniel, varón muy amado, está atento a las palabras que te hablaré, y levántate sobre tus pies; porque a ti he sido enviado ahora. Y cuando él hablaba conmigo estas palabras, yo me puse de pie, temblando.
- Daniel 10:12c. 534 a. C.
Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que diste tu corazón a entender, y a afligirte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido.
- Daniel 10:13c. 534 a. C.
Mas el príncipe del reino de Persia se puso contra mí veintiún días; y he aquí, Miguel, uno de los primeros príncipes, vino para ayudarme, y yo me quedé allí con los reyes de Persia.
- Daniel 10:14c. 534 a. C.
Yo he venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión [es] aún para [muchos] días;
- Daniel 10:15c. 534 a. C.
y cuando él habló conmigo estas palabras, puse mi rostro en tierra, y enmudecí.
- Daniel 10:16c. 534 a. C.
Y he aquí, uno como la semejanza de hijo de hombre tocó mis los labios; entonces abrí mi boca y hablé, y dije a aquel que estaba delante de mí, Señor mío, por la visión mis dolores se revolvieron sobre mí, Y me he quedado sin fuerzas.
- Daniel 10:17c. 534 a. C.
¿Cómo, pues, podrá el siervo de mi señor hablar con este mi señor? Porque al instante me faltó la fuerza, y no me ha quedado aliento.
- Daniel 10:18c. 534 a. C.
Entonces vino otra vez el que tenía semejanza de hombre y me tocó y me fortaleció,
- Daniel 10:19c. 534 a. C.
y me dijo: Varón muy amado, no temas; la paz sea contigo; ten buen ánimo, y esfuérzate. Y cuando me habló recobré las fuerzas, y dije: Habla mi señor, porque me has fortalecido.
- Daniel 10:20c. 534 a. C.
Y dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? Porque luego tengo que volver para pelear con el príncipe de Persia; y saliendo yo, he aquí, el príncipe de Grecia vendrá.