2 Crónicas 34:18-33
18
Además de esto, declaró el escriba Safán al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me dio un libro. Y leyó Safán en él delante del rey.
19
Y luego que el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestiduras;
20
y mandó a Hilcías y a Ahicam, hijo de Safán, y a Abdón, hijo de Micaía, y a Safán el escriba, y a Asaías, siervo del rey, diciendo:
21
Andad, y consultad a Jehová por mí, y por el remanente de Israel y de Judá, acerca de las palabras del libro que se ha hallado; porque grande [es] el furor de Jehová que ha caído sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no guardaron la palabra de Jehová, para hacer conforme a todo lo que está escrito en este libro.
22
Entonces Hilcías y [los] del rey fueron a la profetisa Hulda, esposa de Salum, hijo de Ticva, hijo de Hasra, guarda de las vestimentas, la cual moraba en Jerusalén en la casa de la doctrina, y hablaron con ella acerca de estas [palabras].
23
Y ella respondió: Jehová, el Dios de Israel, dice así: Decid al varón que os ha enviado a mí:
24
Así dice Jehová: He aquí yo traigo mal sobre este lugar, y sobre sus moradores, y todas las maldiciones que están escritas en el libro que leyeron delante del rey de Judá:
25
Por cuanto me han dejado, y han quemado incienso a dioses ajenos, provocándome a ira con todas las obras de sus manos; por tanto mi furor se derramará sobre este lugar, y no se apagará.
26
Mas al rey de Judá, que os ha enviado a consultar a Jehová, así le diréis: Jehová, el Dios de Israel, dice así: Por cuanto oíste las palabras del libro,
27
y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Dios al oír sus palabras sobre este lugar, y sobre sus moradores, y te humillaste delante de mí, y rasgaste tus vestiduras, y lloraste en mi presencia, yo también [te] he oído, dice Jehová.
28
He aquí que yo te recogeré con tus padres, y serás recogido en tus sepulcros en paz, y tus ojos no verán todo el mal que yo traigo sobre este lugar, y sobre sus moradores. Y ellos refirieron al rey la respuesta.
29
Entonces el rey envió y reunió a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén.
30
Y subió el rey a la casa de Jehová, y con él todos los varones de Judá, y los moradores de Jerusalén, y los sacerdotes, y los levitas, y todo el pueblo desde el mayor hasta el más pequeño; y leyó a oídos de ellos todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová.
31
Y estando el rey en pie en su sitio, hizo pacto delante de Jehová, de caminar en pos de Jehová y de guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo su corazón y con toda su alma, poniendo por obra las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro.
32
E hizo que se obligaran a ello todos los que estaban en Jerusalén y en Benjamín; y los moradores de Jerusalén hicieron conforme al pacto de Dios, del Dios de sus padres.
33
Y quitó Josías todas las abominaciones de todas las tierras de los hijos de Israel, e hizo a todos los que se hallaban en Israel que sirviesen a Jehová su Dios. No se apartaron de en pos de Jehová, el Dios de sus padres, todo el tiempo que él vivió.
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