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Versículos bíblicos sobre Watchfulness
Versículos clave
Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean ordenados.
Bienaventurado el hombre que me oye, velando a mis puertas cada día, aguardando a los umbrales de mis puertas.
El camino de los rectos [es] apartarse del mal: El que guarda su camino guarda su alma.
El que confía en su propio corazón es necio; mas el que camina en sabiduría, será librado.
Sus atalayas ciegos [son], todos ellos ignorantes; todos [son] perros mudos que no pueden ladrar; somnolientos, echados, aman el dormir.
Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no descanséis,
Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirás, pues, tú, la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte.
Subió el destructor contra ti. Guarda la fortaleza, vigila el camino, fortifica los lomos, fortalece mucho tu poder.
Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza estaré firme; y velaré para ver qué habrá de decirme, y qué habré de responder cuando yo sea reprendido.
¿No hizo Él uno, aunque tenía el remanente del espíritu? ¿Y por qué uno? Para que procurara una simiente de Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales contra la esposa de vuestra juventud.
Mirad que no hagáis vuestras limosnas delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tenéis recompensa de vuestro Padre que está en el cielo.
Entonces Jesús les dijo: Mirad, y guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos.
Mirad que no tengáis en poco a uno de estos pequeñitos; porque os digo que sus ángeles en el cielo ven siempre la faz de mi Padre que está en el cielo.
Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.
Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.
Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese en qué vela el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.
Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.
¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual su señor puso sobre su familia para que les dé el alimento a tiempo?
Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.
De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.
Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir;
y comenzare a golpear [a sus] compañeros, y aun a comer y a beber con los borrachos,
vendrá el señor de aquel siervo en el día que no lo espera, y a la hora que no sabe,
y le apartará, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.
Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron.