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Versículos bíblicos sobre Solomon
Versículos clave
Y le dijo Jehová: Yo he oído tu oración y tu súplica, que has hecho en mi presencia. Yo he santificado esta casa que tú has edificado, para poner mi nombre en ella para siempre; y en ella estarán mis ojos y mi corazón todos los días.
Y si tú anduvieres delante de mí, como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos,
yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como hablé a David tu padre, diciendo: No faltará de ti varón en el trono de Israel.
Mas si obstinadamente os apartareis de mí vosotros y vuestros hijos, y no guardareis mis mandamientos y mis estatutos que yo he puesto delante de vosotros, sino que fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis;
yo cortaré a Israel de sobre la faz de la tierra que les he entregado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la echaré de delante de mí, e Israel será por proverbio y refrán a todos los pueblos;
y esta casa, que está en estima, cualquiera que pasare por ella se asombrará y silbará; y dirá: ¿Por qué ha hecho así Jehová a esta tierra, y a esta casa?
Y dirán: Por cuanto dejaron a Jehová su Dios, que había sacado a sus padres de tierra de Egipto, y echaron mano a dioses ajenos, y los adoraron, y los sirvieron; por eso ha traído Jehová sobre ellos todo este mal.
Y aconteció al cabo de veinte años, cuando Salomón había edificado las dos casas, la casa de Jehová y la casa real
(Para las cuales Hiram, rey de Tiro, había traído a Salomón madera de cedro y de abeto, y cuanto oro él quiso), que el rey Salomón dio a Hiram veinte ciudades en tierra de Galilea.
Y salió Hiram de Tiro para ver las ciudades que Salomón le había dado, y no le agradaron.
Y dijo: ¿Qué ciudades [son] estas que me has dado, hermano? Y les puso por nombre, la tierra de Cabul, hasta hoy.
Y ésta [es] la razón de la leva que el rey Salomón impuso para edificar la casa de Jehová, y su casa, y Milo, y el muro de Jerusalén, y Hazor, y Meguido y Gezer.
Faraón el rey de Egipto había subido y tomado a Gezer, y la quemó, y dio muerte a los cananeos que habitaban la ciudad, y la dio [en] don a su hija, la esposa de Salomón.
Restauró, pues, Salomón a Gezer, y a la baja Bet-horón,
y a Baalat, y a Tadmor en tierra del desierto.
Asimismo todas las ciudades donde Salomón tenía municiones, y las ciudades de los carros, y las ciudades de la gente de a caballo, y todo lo que Salomón deseó edificar en Jerusalén, en el Líbano, y en toda la tierra de su señorío.
a sus hijos que quedaron en la tierra después de ellos, que los hijos de Israel no pudieron exterminar, hizo Salomón que sirviesen con tributo hasta hoy.
Y subió la hija de Faraón de la ciudad de David a su casa que [Salomón] le había edificado; entonces edificó él a Milo.
los cuales fueron a Ofir, y tomaron de allí oro, cuatrocientos veinte talentos y lo trajeron al rey Salomón.
Y cuando la reina de Seba oyó la fama de Salomón, debido al nombre de Jehová, vino a probarle con preguntas difíciles.
Y vino a Jerusalén con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias, y oro en gran abundancia, y piedras preciosas; y cuando vino a Salomón, ella le comunicó todo lo que había en su corazón.
Y Salomón respondió a todas sus preguntas; ninguna cosa se le escondió al rey, que no le pudiese responder.
Y cuando la reina de Seba vio toda la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado,
asimismo la comida de su mesa, el asiento de sus siervos, el estado y la vestimenta de los que le servían, sus maestresalas, y sus holocaustos que sacrificaba en la casa de Jehová, se quedó sin aliento.
Y dijo al rey: Verdad es lo que oí en mi tierra de tus hechos y de tu sabiduría;