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Versículos bíblicos sobre Pride
Versículos clave
En aquel día no serás avergonzada por ninguna de tus obras con que te rebelaste contra mí; porque entonces quitaré de en medio de ti a los que se alegran en tu soberbia, y nunca más te ensoberbecerás en mi monte santo.
Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno; y todos los soberbios, y todos los que hacen maldad, serán estopa; y aquel día vendrá y los abrasará, dice Jehová de los ejércitos, el cual no les dejará ni raíz ni rama.
Mas entre vosotros no será así, sino que el que quisiere ser grande entre vosotros, sea vuestro servidor,
y el que quisiere ser el primero entre vosotros, sea vuestro servidor;
y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas;
y las salutaciones en las plazas, y ser llamados por los hombres: Rabí, Rabí.
Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.
Y el que es mayor entre vosotros, sea vuestro siervo.
Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.
Y decía: Lo que sale del hombre, eso contamina al hombre.
Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,
los hurtos, las avaricias, las maldades, los engaños, las lascivias, el ojo maligno, la blasfemia, la soberbia, la insensatez.
Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.
Pero no será así entre vosotros; antes el que quisiere ser grande entre vosotros, será vuestro servidor;
Y les decía en su doctrina: Guardaos de los escribas, que gustan de andar con vestiduras largas, y [aman] las salutaciones en las plazas,
y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;
Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en las imaginaciones de sus corazones;
Derribó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes.
Entonces entraron en disputa, de cuál de ellos sería el mayor.
¡Ay de vosotros, fariseos! que amáis las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas.
Cuando seas convidado por alguno a bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más distinguido que tú esté convidado por él,
y el que te convidó a ti y a él, venga y te diga: Da lugar a éste; y entonces comiences con vergüenza a tomar el último lugar.
El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;
ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que poseo.
Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.