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Versículos bíblicos sobre Moabites
Versículos clave
Y vosotros destruiréis toda ciudad fortificada y a toda villa hermosa, y talaréis todo buen árbol, y cegaréis todas las fuentes de aguas, y destruiréis con piedras toda tierra fértil.
Y aconteció que por la mañana, cuando se ofrece el sacrificio, he aquí vinieron aguas por el camino de Idumea, y la tierra fue llena de aguas.
Y todos los de Moab, como oyeron que los reyes subían a pelear contra ellos, se juntaron todos desde los que apenas podían ceñirse la armadura en delante, y se pusieron en la frontera.
Y cuando se levantaron temprano por la mañana, y brilló el sol sobre las aguas, vieron los moabitas desde lejos las aguas rojas como sangre;
y dijeron: ¡Esto [es] sangre [de espada]! Los reyes se han vuelto uno contra el otro y cada uno ha dado muerte a su compañero. Ahora, pues, ¡Moab, al despojo!
Mas cuando llegaron al campamento de Israel, se levantaron los israelitas e hirieron a los de Moab, los cuales huyeron delante de ellos; pero ellos los persiguieron aun hasta [su] país, matando a los moabitas.
Y asolaron las ciudades, y en todas las heredades fértiles echó cada uno su piedra, y las llenaron; cegaron también todas las fuentes de las agua, y derribaron todos los buenos árboles; hasta que en Kir-hareset solamente dejaron sus piedras; porque los honderos [la] rodearon, y la hirieron.
Y cuando el rey de Moab vio que la batalla lo vencía, tomó consigo setecientos hombres que sacaban espada, para abrir brecha contra el rey de Idumea; mas no pudieron.
Entonces arrebató a su primogénito que había de reinar en su lugar, y le sacrificó [en] holocausto sobre el muro. Y hubo grande enojo contra Israel; y se retiraron de él, y se volvieron a [su] tierra.
Y murió Eliseo, y lo sepultaron. Entrado el año vinieron partidas de moabitas a la tierra.
Pero Jehová envió contra él tropas de caldeos, tropas de sirios, tropas de moabitas y tropas de amonitas; los cuales envió contra Judá para que la destruyesen, conforme a la palabra de Jehová que había hablado por sus siervos los profetas.
Y Saharaim engendró [hijos] en la provincia de Moab, después que dejó a Husim y a Baara que [eran] sus esposas.
Benaía, hijo de Joiada, hijo de un hombre valiente, de grandes hazañas, de Cabseel; que mató a dos hombres de Moab [que eran] fieros como leones; también descendió y mató a un león dentro de un foso, en tiempo de nieve.
También derrotó a Moab; y los moabitas fueron siervos de David trayéndole presentes.
Asimismo hirió David a Hadad-ezer, rey de Soba, en Hamat, yendo él a asegurar su dominio junto al río Éufrates.
Y les tomó David mil carros y siete mil hombres de a caballo y veinte mil hombres de a pie: y desjarretó David los [caballos] de todos los carros, excepto los de cien carros que dejó.
Y viniendo los sirios de Damasco en ayuda de Hadad-ezer rey de Soba, David mató de los sirios a veintidós mil hombres.
Y puso David [guarnición] en Siria de Damasco, y los sirios fueron hechos siervos de David, trayéndole presentes. Y Jehová daba victoria a David dondequiera que iba.
Tomó también David los escudos de oro que llevaban los siervos de Hadad-ezer, y los trajo a Jerusalén.
Asimismo de Tibhat y de Cun, ciudades de Hadad-ezer, tomó David muchísimo bronce, con el que Salomón hizo el mar de bronce, las columnas y los utensilios de bronce.
Y oyendo Toi, rey de Hamat, que David había deshecho todo el ejército de Hadad-ezer, rey de Soba,
envió a Adoram su hijo al rey David, a saludarle y a bendecirle por haber peleado con Hadad-ezer, y haberle vencido; porque Toi tenía guerra con Hadad-ezer. [Le envió] también toda clase de vasos de oro, de plata y de bronce;
los cuales el rey David dedicó a Jehová, con la plata y oro que había tomado de todas las naciones, de Edom, de Moab, de los hijos de Amón, de los filisteos y de Amalec.
Y acabadas estas cosas, los príncipes vinieron a mí, diciendo: El pueblo de Israel, y los sacerdotes y los levitas, no se han apartado de los pueblos de las tierras, de los cananeos, heteos, ferezeos, jebuseos, amonitas, y moabitas, egipcios y amorreos, y hacen conforme a sus abominaciones.
Porque han tomado de sus hijas para sí y para sus hijos, y la simiente santa ha sido mezclada con los pueblos de las tierras; y la mano de los príncipes y de los gobernadores ha sido la primera en esta prevaricación.