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Versículos bíblicos sobre Commandments
Versículos clave
ni comimos de balde el pan de ninguno; sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser carga a ninguno de vosotros;
no porque no tuviésemos potestad, sino por daros en nosotros un ejemplo a seguir.
Porque aun cuando estábamos con vosotros, os mandábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.
Porque oímos que hay algunos de entre vosotros que andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino ocupados en curiosear.
Y a los tales requerimos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando calladamente, coman su propio pan.
Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien.
Y si alguno no obedeciere a nuestra palabra por esta epístola, señalad al tal, y no os juntéis con él, para que se avergüence.
Mas no lo tengáis como a enemigo, sino amonestadle como a hermano.
Exhorto, pues, ante todo, que se hagan súplicas, oraciones, intercesiones [y] acciones de gracias, por todos los hombres;
por los reyes y [por] todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.
Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.
Asimismo también, que las mujeres se adornen con atavío decoroso, con vergüenza y modestia; no con cabellos encrespados, u oro, o perlas, o vestidos costosos;
sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.
La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción.
Porque no permito a la mujer enseñar, ni usurpar autoridad sobre el varón, sino estar en silencio.
Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola esposa, vigilante, templado, decoroso, hospedador, apto para enseñar;
no dado al vino, no rencilloso, no codicioso de ganancias deshonestas, sino moderado, apacible, ajeno de avaricia;
que gobierne bien su propia casa, que tenga sus hijos en sujeción con toda honestidad
(Porque el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?).
No un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en condenación del diablo.
También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.
Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no amadores de ganancias deshonestas;
que tengan el misterio de la fe con limpia conciencia.
Y éstos también sean primero puestos a prueba; y luego ejerzan el diaconado, si fueren irreprensibles.
Sus esposas asimismo [sean] honestas, no calumniadoras, [sino] sobrias, fieles en todo.