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Versículos bíblicos sobre Chastity

60 versículos · 21 aspectos

Versículos clave

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  1. Y aconteció después de esto, que la esposa de su señor puso sus ojos en José, y dijo: Acuéstate conmigo.

  2. Y él no quiso, y dijo a la esposa de su señor: He aquí que mi señor no sabe conmigo lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene:

  3. No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su esposa; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal y pecaría contra Dios?

  4. Y fue que, hablando ella a José cada día, que él no la escuchó para acostarse al lado de ella, o para estar con ella.

  5. Y sucedió que levantándose David de su cama a la hora de la tarde, se paseaba por el terrado de la casa real, cuando vio desde el terrado a una mujer que se estaba lavando, la cual [era] muy hermosa.

  6. Y envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquélla [es] Betsabé hija de Eliam, esposa de Urías heteo.

  7. Y envió David mensajeros, y la tomó; y así que hubo entrado a él, él se acostó con ella; pues ella estaba purificada de su inmundicia. Y ella regresó a su casa.

  8. Cuando la sabiduría entrare en tu corazón, y el conocimiento fuere dulce a tu alma,

  9. la discreción te guardará, te preservará la inteligencia,

  10. Para librarte de la mujer extraña, de la ajena que halaga con sus palabras;

  11. que abandona al compañero de su juventud, y se olvida del pacto de su Dios.

  12. Por lo cual su casa está inclinada a la muerte, y sus veredas hacia los muertos.

  13. Todos los que a ella entraren, no volverán, ni tomarán los senderos de la vida.

  14. Para que andes por el camino de los buenos, y guardes las sendas de los justos.

  15. Porque los rectos habitarán la tierra, y los perfectos permanecerán en ella;

  16. mas los impíos serán cortados de la tierra, y los prevaricadores serán desarraigados de ella.

  17. Bebe el agua de tu cisterna, y los raudales de tu propio pozo.

  18. Derrámense afuera tus fuentes, y tus corrientes de aguas por las calles.

  19. Sean para ti solo, y no para los extraños contigo.

  20. Sea bendito tu manantial; y alégrate con la esposa de tu juventud.

  21. Como cierva amada y graciosa gacela, sus pechos te satisfagan en todo tiempo; y en su amor recréate siempre.

  22. ¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena, y abrazarás el seno de la extraña?

  23. Pues que los caminos del hombre [están] ante los ojos de Jehová, y Él considera todas sus veredas.

  24. para que te guarden de la mala mujer, de la blandura de la lengua de la mujer extraña.

  25. No codicies su hermosura en tu corazón, ni ella te prenda con sus ojos;