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Marcos 1:30-45

Marcos 1:30-45

30
Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre, y le dijeron luego de ella.
31
Entonces vino Él, y tomándola de la mano la levantó; y al instante le dejó la fiebre, y ella les servía.
32
Y a la caída la tarde, cuando el sol se puso, le trajeron a todos los enfermos, y a los endemoniados;
33
y toda la ciudad se agolpó a la puerta.
34
Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.
35
Y levantándose muy de mañana, mucho antes del amanecer, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.
36
Y Simón y los que estaban con él salieron a buscarle;
37
y hallándole, le dijeron: Todos te buscan.
38
Y Él les dijo: Vamos a las ciudades vecinas, para que predique también allí, porque para esto he venido.
39
Y predicaba en las sinagogas de ellos por toda Galilea, y echaba fuera los demonios.
40
Y vino a Él un leproso, rogándole; y arrodillándose ante Él, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.
41
Y Jesús, teniendo compasión de él, extendió [su] mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio.
42
Y así que hubo Él hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio.
43
Entonces le apercibió rigurosamente, despidiéndole luego,
44
y le dijo: Mira, no digas a nadie nada, sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moisés mandó, para testimonio a ellos.
45
Pero él, en cuanto salió, comenzó a publicarlo mucho, y a divulgar el hecho, de manera que Jesús ya no podía entrar abiertamente a la ciudad, sino que se estaba fuera en los lugares desiertos; y venían a Él de todas partes.
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