Lucas 23:10-34
10
Y estaban los príncipes de los sacerdotes y los escribas acusándole con gran vehemencia.
11
Mas Herodes con sus soldados le menospreció y escarneció, vistiéndole de una ropa espléndida; y le volvió a enviar a Pilato.
12
Y aquel mismo día Pilato y Herodes entre ellos se hicieron amigos; porque antes estaban enemistados entre sí.
13
Entonces Pilato, convocando a los príncipes de los sacerdotes, y a los magistrados, y al pueblo,
14
les dijo: Me habéis presentado a Éste como un hombre que pervierte al pueblo; y he aquí, yo, habiéndole interrogado delante de vosotros, no he hallado en este hombre falta alguna de aquellas cosas de que le acusáis.
15
Y ni aun Herodes; porque os remití a él; y he aquí, nada digno de muerte ha hecho.
16
Le castigaré, pues, y le soltaré.
17
Y tenía necesidad de soltarles uno en la fiesta.
18
Mas toda la multitud dio voces a una, diciendo: Fuera con Éste, y suéltanos a Barrabás.
19
(El cual había sido echado en la cárcel por una sedición hecha en la ciudad, y por un homicidio.)
20
Y les habló otra vez Pilato, queriendo soltar a Jesús.
21
Pero ellos volvieron a dar voces, diciendo: ¡Crucifícale, crucifícale!
22
Y él les dijo la tercera vez: ¿Por qué? ¿Qué mal ha hecho Éste? No he hallado culpa de muerte en Él; le castigaré, pues, y le soltaré.
23
Pero ellos instaban a grandes voces, pidiendo que fuese crucificado. Y las voces de ellos y de los príncipes de los sacerdotes prevalecieron.
24
Entonces Pilato juzgó que se hiciese lo que ellos pedían;
25
y les soltó a aquél que había sido echado en la cárcel por sedición y homicidio, al cual habían pedido; y entregó a Jesús a la voluntad de ellos.
26
Y llevándole, tomaron a un Simón cireneo, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase en pos de Jesús.
27
Y le seguía una gran multitud del pueblo, y de mujeres que le lloraban y lamentaban.
28
Mas Jesús, volviéndose a ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.
29
Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no engendraron, y los pechos que no amamantaron.
30
Entonces comenzarán a decir a los montes: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos.
31
Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué se hará?
32
Y llevaban también con Él a otros dos, [que eran] malhechores, para ser muertos.
33
Y cuando llegaron al lugar que es llamado El Calvario, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
34
Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestiduras, echaron suertes.
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