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Ezequiel 16:1-41

Ezequiel 16:1-41

1
Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2
Hijo de hombre, haz conocer a Jerusalén sus abominaciones,
3
y di: Así dice Jehová el Señor sobre Jerusalén: Tu origen, tu nacimiento, [es] de la tierra de Canaán; tu padre [fue] amorreo, y tu madre hetea.
4
Y [en cuanto] a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para atemperarte, ni salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas.
5
No hubo ojo que se compadeciese de ti, para hacerte algo de esto, teniendo de ti misericordia; sino que fuiste echada sobre la faz del campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste.
6
Y yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres. [Y cuando estabas] en tu propia sangre, te dije: ¡Vive! Sí, [cuando estabas] en tu sangre, te dije: ¡Vive!
7
Te hice multiplicar como la hierba del campo, y creciste, y te has engrandecido, y viniste a ser adornada grandemente; [tus] pechos te crecieron, y tu pelo creció; pero tú [estabas] desnuda y descubierta.
8
Y cuando pasé yo junto a ti, y te miré, he aquí que tu tiempo [era] tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez; y te hice juramento, y entré en pacto contigo y fuiste mía, dice Jehová el Señor.
9
Y te lavé con agua, y lavé tu sangre de encima de ti, y te ungí con aceite;
10
y te vestí de bordado, y te calcé de tejón, y te ceñí de lino, y te vestí de seda.
11
Y te atavié con adornos, y puse brazaletes en tus brazos, y collar a tu cuello.
12
Y puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza.
13
Y fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido [fue] lino, y seda, y bordado; comiste flor de harina de trigo, y miel, y aceite; y fuiste hermoseada en extremo, y has prosperado hasta reinar.
14
Y salió tu renombre entre las naciones a causa de tu hermosura; porque [era] perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice Jehová el Señor.
15
Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a causa de tu renombre, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras.
16
Y tomaste de tus vestidos, y te hiciste diversos lugares altos, y te prostituiste en ellos; [cosa semejante] no había sucedido, ni sucederá más.
17
Tomaste también tus hermosas joyas de mi oro y de mi plata, que yo te había dado, y te hiciste imágenes de hombre, y fornicaste con ellas.
18
Y tomaste tus vestidos de diversos colores, y las cubriste; y mi aceite y mi incienso pusiste delante de ellas.
19
Mi pan también, que yo te había dado, la flor de harina, y el aceite, y la miel, [con que] yo te mantuve, pusiste delante de ellas para perfume grato; y fue así, dice Jehová el Señor.
20
Además de esto, tomaste a tus hijos y a tus hijas que habías dado a luz para mí, y los sacrificaste a ellas para ser consumidos. ¿[Te fueron] poca cosa tus fornicaciones,
21
que sacrificaste a mis hijos, y los diste a ellas para que los hiciesen pasar por [el fuego]?
22
Y con todas tus abominaciones y tus prostituciones no te has acordado de los días de tu juventud, cuando estabas desnuda y descubierta, cuando estabas envuelta en tu sangre.
23
Y sucedió que después de toda tu maldad (¡ay, ay de ti! dice Jehová el Señor),
24
te edificaste lugares altos, y te hiciste altar en todas las plazas.
25
En toda cabecera de camino edificaste tu altar, e hiciste abominable tu hermosura, y abriste tus piernas a cuantos pasaban, y multiplicaste tus prostituciones.
26
Y fornicaste con los hijos de Egipto, tus vecinos, de grandes carnes; y aumentaste tus prostituciones para enojarme.
27
Por tanto, he aquí que yo extendí sobre ti mi mano, y disminuí tu [provisión] ordinaria, y te entregué a la voluntad de las hijas de los filisteos, que te aborrecen, las cuales se avergüenzan de tu camino deshonesto.
28
Te prostituiste también con los asirios, porque no estabas satisfecha; y te prostituiste con ellos y tampoco te saciaste.
29
Multiplicaste asimismo tu fornicación en la tierra de Canaán y de los caldeos; y tampoco con ello quedaste satisfecha.
30
¡Cuán débil es tu corazón, dice Jehová el Señor, habiendo hecho todas estas cosas, obras de una desvergonzada ramera,
31
edificando tus altares en la cabecera de todo camino, y haciendo tus altares en todas las plazas! Y no fuiste semejante a ramera, en que menospreciaste la paga,
32
[sino como] mujer adúltera, que en lugar de su marido recibe a ajenos.
33
A todas las rameras les dan regalos; mas tú diste regalos a todos tus amantes; y les diste presentes, para que entrasen a ti de todas partes por tus prostituciones.
34
Y tú has sido lo contrario de las [demás] mujeres en tus prostituciones, porque ninguno te solicitó para prostituirse; y tú das la paga, y a ti no se te paga, tú has sido lo contrario.
35
Por tanto, ramera, oye palabra de Jehová:
36
Así dice Jehová el Señor: Por cuanto fue descubierta tu suciedad, y tu desnudez ha sido manifestada a tus amantes con tus prostituciones, y a todos los ídolos de tus abominaciones, y en la sangre de tus hijos, los cuales les diste;
37
por tanto, he aquí que yo reuniré a todos tus amantes con los cuales tomaste placer, y a todos [los] que amaste, con todos [los] que aborreciste; y los reuniré contra ti alrededor, y descubriré tu desnudez ante ellos, para que vean toda tu desnudez.
38
Y yo te juzgaré por las leyes de las adúlteras, y de las que derraman sangre; y te daré en sangre de ira y de celo.
39
Y te entregaré en mano de ellos; y destruirán tus lugares altos, y derribarán tus altares, y te despojarán de tus ropas, y se llevarán tus hermosas joyas, y te dejarán desnuda y descubierta.
40
Y harán subir contra ti una multitud, y te apedrearán, y te atravesarán con sus espadas.
41
Y quemarán tus casas a fuego, y harán en ti juicios a ojos de muchas mujeres; y haré que dejes de ser ramera, y ya no volverás a dar paga.
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