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1 Samuel 20:8-32

1 Samuel 20:8-32

8
Harás, pues, misericordia con tu siervo, ya que has hecho entrar a tu siervo a un pacto de Jehová contigo; y si hay maldad en mí mátame tú, pues no hay necesidad de llevarme hasta tu padre.
9
Y Jonatán le dijo: Nunca tal te acontezca; pues si yo supiese que mi padre determinase hacerte mal, ¿no te lo avisaría yo?
10
Dijo entonces David a Jonatán: ¿Quién me dará aviso? o ¿qué si tu padre te respondiere ásperamente?
11
Y Jonatán dijo a David: Ven, salgamos al campo. Y salieron ambos al campo.
12
Entonces Jonatán dijo a David: Jehová, Dios de Israel [sea testigo;] cuando yo haya preguntado a mi padre mañana a esta hora, o al tercer día, y él apareciere bien para con David, si entonces yo no enviare a ti y te lo hiciere saber,
13
Jehová haga así a Jonatán, y aun añada. Mas si mi padre quisiere hacerte mal, también te lo haré saber y te enviaré y te irás en paz: Y Jehová sea contigo, como ha sido con mi padre.
14
Y si yo viviere, harás conmigo misericordia de Jehová; para que yo no muera,
15
y no quitarás tu misericordia de mi casa, para siempre; ni cuando Jehová haya cortado uno por uno a los enemigos de David de la tierra.
16
Así hizo Jonatán [un pacto] con la casa de David, [diciendo]: Requiéralo Jehová de la mano de los enemigos de David.
17
Y Jonatán hizo jurar de nuevo a David, porque le amaba, porque le amaba como a su propia alma.
18
Le dijo luego Jonatán: Mañana [es] luna nueva, y tú serás echado de menos, porque tu asiento estará vacío.
19
Estarás, pues, tres días, y luego descenderás, y vendrás al lugar donde estabas escondido el día que esto ocurrió, y esperarás junto a la piedra de Ezel;
20
Y yo tiraré tres saetas hacia aquel lado, como ejercitándome al blanco.
21
Y luego enviaré al criado, [diciéndole]: Ve, busca las saetas. Y si dijere al criado: He allí las saetas más acá de ti, tómalas; entonces tú vendrás, porque tienes paz, y nada malo hay, vive Jehová.
22
Pero si yo dijere al criado así: He allí las saetas más allá de ti; vete, porque Jehová te ha enviado.
23
Y en cuanto a las palabras que tú y yo hemos hablado, [sea] Jehová entre nosotros para siempre.
24
David, pues, se escondió en el campo, y cuando llegó la luna nueva, se sentó el rey a comer pan.
25
Y el rey se sentó en su silla, como solía, en el asiento junto a la pared, y Jonatán se levantó, y se sentó Abner al lado de Saúl, y el lugar de David estaba vacío.
26
Mas aquel día Saúl no dijo nada, porque se decía: Le habrá acontecido algo, y no está limpio; no estará purificado.
27
El día siguiente, el segundo día de la luna nueva, aconteció también que el asiento de David estaba vacío. Y Saúl dijo a Jonatán su hijo: ¿Por qué no ha venido a comer el hijo de Isaí hoy ni ayer?
28
Y Jonatán respondió a Saúl: David me pidió encarecidamente que le dejase ir hasta Belén.
29
Y dijo: Te ruego que me dejes ir, porque tenemos sacrificio los de nuestro linaje en la ciudad, y mi hermano mismo me lo ha mandado; por tanto, si he hallado gracia en tus ojos, haré una escapada ahora, y visitaré a mis hermanos. Por esto pues no ha venido a la mesa del rey.
30
Entonces Saúl se enardeció contra Jonatán, y le dijo: Hijo de la perversa y rebelde, ¿no sé yo que tú has elegido al hijo de Isaí para confusión tuya, y para confusión de la vergüenza de tu madre?
31
Porque todo el tiempo que el hijo de Isaí viviere sobre la tierra, ni tú serás firme, ni tu reino. Envía pues, ahora, y tráemelo, porque ha de morir.
32
Y Jonatán respondió a su padre Saúl, y le dijo: ¿Por qué morirá? ¿Qué ha hecho?

Texto bíblico: Reina Valera Gómez · Copyright © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero

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