1 Reyes 1:26-50
26
Pero ni a mí tu siervo, ni al sacerdote Sadoc, ni a Benaía, hijo de Joiada, ni a Salomón tu siervo, ha convidado.
27
¿Ha sido hecho esto por mi señor el rey, sin haber declarado a tu siervo quién había de sentarse en el trono de mi señor el rey después de él?
28
Entonces el rey David respondió, y dijo: Llamadme a Betsabé. Y ella entró a la presencia del rey, y se puso delante del rey.
29
Y el rey juró, diciendo: Vive Jehová, que ha redimido mi alma de toda angustia,
30
que como yo te he jurado por Jehová, el Dios de Israel, diciendo: Tu hijo Salomón reinará después de mí, y él se sentará en mi trono en lugar mío; que así lo haré hoy.
31
Entonces Betsabé se inclinó ante el rey, con [su] rostro a tierra, y haciendo reverencia al rey, dijo: Viva mi señor el rey David para siempre.
32
Y el rey David dijo: Llamadme al sacerdote Sadoc, y al profeta Natán, y a Benaía hijo de Joiada. Y ellos entraron a la presencia del rey.
33
Y el rey les dijo: Tomad con vosotros los siervos de vuestro señor, y haced subir a Salomón mi hijo en mi mula, y llevadlo a Gihón:
34
Y allí lo ungirán el sacerdote Sadoc y el profeta Natán por rey sobre Israel; y tocaréis trompeta, diciendo: ¡Viva el rey Salomón!
35
Después iréis vosotros detrás de él, y vendrá y se sentará en mi trono, y él reinará en mi lugar; porque a él he elegido para que sea príncipe sobre Israel y sobre Judá.
36
Entonces Benaía, hijo de Joiada, respondió al rey, y dijo: Amén. Así lo diga Jehová, Dios de mi señor el rey.
37
De la manera que Jehová ha sido con mi señor el rey, así sea con Salomón; y Él haga engrandecer su trono más que el trono de mi señor el rey David.
38
Entonces el sacerdote Sadoc, el profeta Natán, Benaía, hijo de Joiada, los cereteos y los peleteos, descendieron y montaron a Salomón en la mula del rey David, y lo llevaron a Gihón.
39
Y el sacerdote Sadoc tomó el cuerno del aceite del tabernáculo y ungió a Salomón. Y tocaron trompeta, y todo el pueblo dijo: ¡Viva el rey Salomón!
40
Después subió todo el pueblo en pos de él, y cantaba la gente con flautas, y hacían grandes alegrías, que parecía que la tierra se hundía con el estruendo de ellos.
41
Y lo oyó Adonías, y todos los convidados que con él [estaban], cuando ya habían acabado de comer. Y oyendo Joab el sonido de la trompeta, dijo: ¿Por qué se alborota la ciudad con estruendo?
42
Y mientras él aún hablaba, he aquí vino Jonatán, hijo del sacerdote Abiatar, y Adonías le dijo: Entra, porque tú eres hombre valiente, y traerás buenas nuevas.
43
Y Jonatán respondió, y dijo a Adonías: Ciertamente nuestro señor el rey David ha hecho rey a Salomón:
44
el rey ha enviado con él al sacerdote Sadoc, al profeta Natán, y a Benaía, hijo de Joiada, y también a los cereteos y a los peleteos, los cuales lo montaron en la mula del rey;
45
y el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo han ungido por rey en Gihón; y de allá han subido con alegrías, y la ciudad está llena de estruendo. Éste [es] el alboroto que habéis oído.
46
Y también Salomón se ha sentado en el trono del reino.
47
Y aun los siervos del rey han venido a bendecir a nuestro señor el rey David, diciendo: Dios haga bueno el nombre de Salomón más que tu nombre, y haga mayor su trono que tu trono. Y el rey adoró en la cama.
48
Y también el rey habló así: Bendito [sea] Jehová, el Dios de Israel, que ha dado hoy quien se siente en mi trono, viéndolo mis ojos.
49
Ellos entonces se estremecieron, y se levantaron todos los convidados que [estaban] con Adonías, y se fue cada uno por su camino.
50
Mas Adonías, temiendo de la presencia de Salomón, se levantó y se fue, y se asió de los cuernos del altar.
Texto bíblico: Reina Valera Gómez · Copyright © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero
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