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Versículos bíblicos sobre Offerings
Versículos clave
Y el Ángel de Jehová respondió a Manoa: Aunque me detengas no comeré de tu pan; mas si quieres hacer holocausto, sacrifícalo a Jehová. Y no sabía Manoa que Aquél [era] el Ángel de Jehová.
Era, pues, muy grande delante de Jehová el pecado de los jóvenes; porque los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová.
Por tanto yo he jurado a la casa de Elí, que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas.
Y cuando entrareis en la ciudad, le encontraréis luego, antes que suba al lugar alto a comer; pues el pueblo no comerá hasta que él haya venido, porque él es quien bendice el sacrificio; y después comerán los convidados. Subid, pues, ahora, porque ahora le hallaréis.
Y Samuel dijo: ¿Tiene Jehová [tanto] contentamiento con los holocaustos y víctimas, como en obedecer a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios; y el prestar atención, que la grosura de los carneros.
Y encendió su holocausto, y su ofrenda, y derramó sus libaciones, y esparció la sangre de sus sacrificios de paz sobre el altar.
Y ofrecieron sacrificios a Jehová, y ofrecieron a Jehová holocaustos el día siguiente, mil becerros, mil carneros, mil corderos con sus libaciones, y muchos sacrificios por todo Israel.
Así, pues, [hubo] gran multitud de holocaustos, con grosuras de las ofrendas de paz, y libaciones de [cada] holocausto. Y quedó ordenado el servicio de la casa de Jehová.
Entonces mandó Ezequías que preparasen cámaras en la casa de Jehová; y [las] prepararon.
Y trajeron fielmente las primicias y los diezmos y las [cosas] consagradas; y dieron cargo de ello al levita Conanías, el principal, y Simeí su hermano [fue] el segundo.
Comprarás, pues, prestamente con este dinero becerros, carneros, corderos, con sus presentes y sus libaciones, y los ofrecerás sobre el altar de la casa de vuestro Dios que está en Jerusalén.
Echamos también las suertes, los sacerdotes, los levitas, y el pueblo, acerca de la ofrenda de la leña, para traerla a la casa de nuestro Dios, según las casas de nuestros padres, en los tiempos determinados cada un año, para quemar sobre el altar de Jehová nuestro Dios, como está escrito en la ley.
Que traeríamos también las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, del vino y del aceite, a los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra a los levitas; y que los levitas recibirían los diezmos de nuestras labores en todas las ciudades:
Entendí asimismo que las porciones de los levitas no les habían sido dadas; y que los levitas y cantores que hacían el servicio habían huido, cada uno a su heredad.
Y reprendí a los magistrados, y dije: ¿Por qué está la casa de Dios abandonada? Y los junté, y los puse en su lugar.
Entonces todo Judá trajo el diezmo del grano, del vino nuevo y del aceite a los almacenes.
Y para la ofrenda de la leña en los tiempos señalados, y para las primicias. Acuérdate de mí, Dios mío, para bien.
Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean; y yo ofreceré en su tabernáculo sacrificios de júbilo: Cantaré y entonaré salmos a Jehová.
Sacrificio y ofrenda no te agradan; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado.
Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro [está] escrito de mí:
El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado; y tu ley está en medio de mi corazón.
No te reprenderé sobre tus sacrificios, ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre.
No tomaré de tu casa becerros, ni machos cabríos de tus apriscos.
Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados.
Conozco todas las aves de los montes, y mías son las fieras del campo.