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Versículos bíblicos sobre Husbands

26 versículos · 15 aspectos

Versículos clave

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  1. Y envió Jacob, y llamó a Raquel y a Lea al campo, donde estaba su rebaño,

  2. y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre no es para conmigo como antes; pero el Dios de mi padre ha estado conmigo.

  3. Y vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido a vuestro padre:

  4. Y vuestro padre me ha engañado, y me ha cambiado el salario diez veces; pero Dios no le ha permitido hacerme daño.

  5. Entonces vinieron a Él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su esposa por cualquier causa?

  6. Él respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que [los] hizo al principio, varón y hembra los hizo?

  7. Y dijo: Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos serán una sola carne.

  8. Así que no son ya más dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios unió, no lo separe el hombre.

  9. Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla?

  10. Él les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras esposas; pero al principio no fue así.

  11. Y yo os digo: Cualquiera que repudiare a su esposa, a no ser por causa de fornicación, y se casare con otra, adultera; y el que se casare con la repudiada, adultera.

  12. pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios.

  13. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa;

  14. y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino una carne.

  15. Mas para [evitar] fornicaciones, cada varón tenga su propia esposa, y cada mujer tenga su propio marido.

  16. El marido pague a su esposa la debida benevolencia; y asimismo la esposa a su marido.

  17. La esposa no tiene potestad de su propio cuerpo, sino el marido; e igualmente tampoco el marido tiene potestad de su propio cuerpo, sino la esposa.

  18. Maridos, amad a vuestras esposas, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella;

  19. para santificarla limpiándola en el lavamiento del agua por la palabra,

  20. para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha.

  21. Así los maridos deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa, a sí mismo se ama.

  22. Porque ninguno aborreció jamás a su propia carne, antes la sustenta y la cuida, como también el Señor a la iglesia;

  23. porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.

  24. Por esto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos serán una sola carne.

  25. Este misterio grande es; mas yo hablo en cuanto a Cristo y a la iglesia.