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Versículos bíblicos sobre Covenants
Versículos clave
Y sucedió que pasados tres días después que hicieron alianza con ellos, oyeron que [eran] sus vecinos y que habitaban en medio de ellos.
Y partieron los hijos de Israel, y al tercer día llegaron a sus ciudades; y sus ciudades [eran] Gabaón, Cefira, Beerot y Quiriat-jearim.
Y no los hirieron los hijos de Israel, por cuanto los príncipes de la congregación les habían jurado por Jehová, el Dios de Israel. Y toda la congregación murmuraba contra los príncipes.
Mas todos los príncipes respondieron a toda la congregación: Nosotros les hemos jurado por Jehová, el Dios de Israel; por tanto, ahora no les podemos tocar.
Y Boaz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: Vosotros [sois] testigos hoy de que tomo todas las cosas que [fueron] de Elimelec, y todo lo que [fue] de Quilión y de Mahalón, de mano de Noemí.
Y que también tomo por mi esposa a Ruth la moabita, esposa de Mahalón, para restaurar el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del muerto no se borre de entre sus hermanos y de la puerta de su lugar. Vosotros [sois] testigos hoy.
Y dijeron todos los del pueblo que [estaban] a la puerta con los ancianos: Testigos [somos]. Jehová haga a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel; y tú seas ilustre en Efrata, y seas de renombre en Belén;
Manda, pues, ahora que me corten cedros del Líbano; y mis siervos estarán con los tus siervos, y yo te daré por tus siervos el salario que tú dijeres; porque tú sabes bien que ninguno [hay] entre nosotros que sepa labrar la madera como los sidonios.
Y aconteció que cuando Hiram oyó las palabras de Salomón, se gozó en gran manera, y dijo: Bendito [sea] hoy Jehová, que dio hijo sabio a David sobre este pueblo tan grande.
Y envió Hiram a decir a Salomón: He oído lo que me mandaste a decir; yo haré todo lo que tú desees acerca de la madera de cedro, y la madera de abeto.
Mis siervos la llevarán desde el Líbano al mar; y yo la pondré en balsas por el mar hasta el lugar que tú me señales, y allí se desatará, y tú la tomarás; y tú cumplirás mi deseo al dar de comer a mi familia.
Dio, pues, Hiram a Salomón madera de cedro y madera de abeto, toda la que quiso.
Y Salomón daba a Hiram veinte mil coros de trigo para el sustento de su familia, y veinte coros de aceite puro; esto daba Salomón a Hiram año tras año.
Caminan para descender a Egipto, y no han preguntado de mi boca; para fortalecerse con la fuerza de Faraón, y poner su esperanza en la sombra de Egipto.
Por tanto, la fortaleza de Faraón será vuestra vergüenza, y la confianza en la sombra de Egipto [será vuestra] confusión.
Porque sus príncipes estuvieron en Zoán, y sus embajadores vinieron a Hanes,
todos se avergonzaron del pueblo que no les aprovecha, ni los socorre, ni les trae provecho; antes les es para vergüenza, y aun para oprobio.