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Versículos bíblicos sobre Self-Control
Versículos clave
Dijo además David: Vive Jehová, que si Jehová no lo hiriere, o que su día llegue para que muera, o que descendiendo en batalla perezca,
guárdeme Jehová de extender mi mano contra el ungido de Jehová. Pero toma ahora la lanza que [está] a su cabecera, y la botija del agua, y vámonos.
Se llevó, pues, David la lanza y la botija de agua de la cabecera de Saúl, y se fueron; y no hubo nadie que viese, ni entendiese, ni velase, pues todos dormían; porque un profundo sueño enviado de Jehová había caído sobre ellos.
Entonces David pasó al otro lado, y se puso en la cumbre del monte, a lo lejos, [habiendo] gran distancia entre ellos;
Y dio voces David al pueblo, y a Abner, hijo de Ner, diciendo: ¿No respondes, Abner? Entonces Abner respondió y dijo: ¿Quién [eres] tú [que] gritas al rey?
Y dijo David a Abner: ¿No [eres] tú un hombre [valiente]? ¿Y quién [hay] como tú en Israel? ¿Por qué, pues, no has guardado al rey tu señor? Porque uno del pueblo ha entrado a matar a tu señor el rey.
Esto que has hecho no [está] bien. Vive Jehová, que sois dignos de muerte, que no habéis guardado a vuestro señor, al ungido de Jehová. Mira ahora dónde [está] la lanza del rey, y la botija del agua que [estaba] a su cabecera.
Y conociendo Saúl la voz de David, dijo: ¿No [es] ésta tu voz, hijo mío David? Y David respondió: Mi voz [es], rey señor mío.
Y dijo: ¿Por qué persigue así mi señor a su siervo? ¿Qué he hecho? ¿Qué mal hay en mi mano?
Ruego, pues, que el rey mi señor oiga ahora las palabras de su siervo. Si Jehová te incita contra mí, acepte Él una ofrenda; mas si [fueren] hijos de hombres, malditos [sean] ellos en presencia de Jehová, que me han echado hoy para que no tenga parte en la heredad de Jehová, diciendo: Ve, sirve a dioses ajenos.
No caiga, pues, ahora mi sangre en tierra delante de Jehová, porque ha salido el rey de Israel a buscar una pulga, así como quien persigue una perdiz por los montes.
Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti?
Mas Jesús callaba. Y el sumo sacerdote respondiendo, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios.
Y siendo acusado por los príncipes de los sacerdotes y por los ancianos, nada respondió.
Pilato entonces le dijo: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti?
Y [Él] no le respondió ni una palabra; de tal manera que el gobernador se maravillaba mucho.