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Versículos bíblicos sobre Murmuring
Versículos clave
Y en Horeb provocasteis a ira a Jehová, y se enojó Jehová contra vosotros para destruiros.
También en Tabera, y en Masah, y en Kibrot-hataava, enojasteis a Jehová.
Y David se disgustó por haber herido Jehová a Uza, y llamó aquel lugar Pérez-uza, hasta hoy.
Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Baste ya, oh Jehová, quítame la vida; pues no [soy] yo mejor que mis padres.
Después de esto abrió Job su boca, y maldijo su día.
Y exclamó Job, y dijo:
Perezca el día en que yo nací, y la noche [en que] se dijo: Varón es concebido.
Sea aquel día sombrío, y no cuide de él Dios desde arriba, ni claridad sobre él resplandezca.
Aféenlo tinieblas y sombra de muerte; repose sobre él nublado, que lo haga horrible como día tenebroso.
Ocupe la oscuridad aquella noche; no sea contada entre los días del año, ni venga en el número de los meses.
¡Oh que fuera aquella noche solitaria, que no viniera canción alguna en ella!
Maldíganla los que maldicen el día, los que se aprestan para levantar su llanto.
Oscurézcanse las estrellas de su alba; espere la luz, y no venga, ni vea los párpados de la mañana:
Por cuanto no cerró las puertas del vientre [de mi madre], ni escondió de mis ojos la miseria.
¿Por qué no morí yo en la matriz, o entregué el espíritu al salir del vientre?
¿Por qué me recibieron las rodillas? ¿Y para qué los pechos para que mamase?
Pues ahora yacería yo, y reposaría; dormiría, y entonces tendría reposo,
con los reyes y con los consejeros de la tierra, que edifican para sí lugares desolados;
o con los príncipes que poseían el oro, que llenaban sus casas de plata.
O ¿por qué no fui escondido como abortado, como los pequeñitos [que] nunca vieron la luz?
Allí los impíos dejan de perturbar, y allí descansan los de agotadas fuerzas.
Allí reposan juntos los cautivos; no oyen la voz del opresor.
Allí están el chico y el grande; y el siervo [es] libre de su señor.
¿Para qué se da luz al trabajado, y vida al amargado de alma,
que esperan la muerte, y ella no [llega], aunque la buscan más que a tesoros enterrados;