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Versículos bíblicos sobre Angel (1)
Versículos clave
Y los pies de ellos [eran] derechos, y la planta de sus pies como la planta de pie de becerro; y centelleaban a manera de bronce muy bruñido.
Y debajo de sus alas, a sus cuatro lados, [tenían] manos de hombre; y sus caras y sus alas por los cuatro lados.
Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvían cuando andaban; cada uno caminaba derecho hacia adelante.
Y el aspecto de sus caras era cara de hombre; y cara de león al lado derecho en los cuatro; y a la izquierda cara de buey en los cuatro; y los cuatro tenían cara de águila.
Tales [eran] sus rostros; y tenían sus alas extendidas por encima, cada uno dos, las cuales se juntaban; y las otras dos cubrían sus cuerpos.
Y cada uno caminaba derecho hacia adelante; hacia donde el espíritu les movía que anduviesen, andaban; y cuando andaban, no se volvían.
En cuanto a la semejanza de los seres vivientes, su parecer era como de carbones de fuego encendidos, como parecer de hachones encendidos que andaban entre los seres vivientes; y el fuego resplandecía, y del fuego salían relámpagos.
Y los seres vivientes corrían y volvían a semejanza de relámpagos.
Y mientras yo miraba a los seres vivientes, he aquí una rueda en la tierra junto a los seres vivientes de cuatro caras.
Y el parecer de las ruedas y su obra [era] semejante al color del berilo. Y las cuatro tenían una misma semejanza; su apariencia y su obra [eran] como una rueda en medio de [otra] rueda.
Cuando andaban, se movían sobre sus cuatro costados; no se volvían cuando andaban.
Y sus aros eran altos y espantosos, y llenos de ojos alrededor en las cuatro.
Y cuando los seres vivientes andaban, las ruedas andaban junto a ellos: y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban.
Hacia donde el espíritu les movía que anduviesen, andaban; hacia donde les movía el espíritu que anduviesen, las ruedas también se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los seres vivientes [estaba] en las ruedas.
Cuando ellos andaban, andaban [ellas]; y cuando ellos se paraban, se paraban [ellas]; asimismo cuando se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los seres vivientes [estaba] en las ruedas.
Y sobre las cabezas de los seres vivientes [había] un firmamento semejante a un cristal maravilloso, extendido por encima de sus cabezas.
Y debajo del firmamento [estaban] las alas de ellos derechas la una a la otra; cada uno tenía dos, y otras dos que cubrían sus cuerpos.
Y oí el ruido de sus alas cuando andaban, como el estruendo de muchas aguas, como la voz del Omnipotente, como ruido de muchedumbre, como la voz de un ejército. Cuando se paraban, aflojaban sus alas.
Y cuando se paraban y bajaban sus alas, se oía una voz de arriba del firmamento que [había] sobre sus cabezas.
Y oí a un santo que hablaba; y otro de los santos dijo a aquél que hablaba: ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo [sacrificio], y la prevaricación asoladora que pone el santuario y el ejército para ser hollados?
Y él me dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; y el santuario será purificado.
y todavía [estaba] yo hablando en oración, cuando aquel varón Gabriel, al cual había visto en visión al principio, volando con presteza, me tocó como a la hora del sacrificio de la tarde.
Y me hizo entender, y habló conmigo, y dijo: Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento.
Al principio de tus súplicas fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú [eres] muy amado. Entiende, pues, el asunto, y considera la visión.
Y respondió el Ángel de Jehová, y dijo: Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén, y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado indignado estos setenta años?