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circa 930–586 BC
The Divided Kingdom
The kingdom splits into Israel and Judah; prophets warn of judgment as both nations slowly drift into idolatry and exile.
Versículos de este periodo
- 2 Reyes 22:7c. 642 a. C.
Y no se les pedía cuentas del dinero entregado en sus manos, porque ellos procedían con fidelidad.
- 2 Reyes 22:8c. 642 a. C.
Entonces el sumo sacerdote Hilcías dijo a Safán, el escriba: He hallado el libro de la ley en la casa de JEHOVÁ. E Hilcías dio el libro a Safán, y lo leyó.
- 2 Reyes 22:9c. 642 a. C.
Vino luego Safán, el escriba al rey, y dio al rey la respuesta, y dijo: Tus siervos han recogido el dinero que se halló en el templo, y lo han entregado en poder de los que hacen la obra, que tienen cargo de la casa de Jehová.
- 2 Reyes 22:10c. 642 a. C.
Asimismo Safán, el escriba declaró al rey, diciendo: Hilcías el sacerdote me ha dado un libro. Y lo leyó Safán delante del rey.
- 2 Reyes 22:11c. 642 a. C.
Y sucedió que cuando el rey hubo oído las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestiduras.
- 2 Reyes 22:12c. 642 a. C.
Luego mandó el rey a Hilcías el sacerdote, y a Ahicam, hijo de Safán, y a Acbor, hijo de Micaías, y a Safán el escriba, y a Asaías, siervo del rey, diciendo:
- 2 Reyes 22:13c. 642 a. C.
Id, y consultad a Jehová por mí, y por el pueblo, y por todo Judá, acerca de las palabras de este libro que se ha hallado; porque grande [es] la ira de Jehová que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro, para hacer conforme a todo lo que nos fue escrito.
- 2 Reyes 22:14c. 642 a. C.
Entonces Hilcías el sacerdote, y Ahicam y Acbor y Safán y Asaías, fueron a la profetisa Hulda, esposa de Salum, hijo de Ticva, hijo de Araas, guarda de las vestimentas, la cual moraba en Jerusalén, en la casa de la doctrina, y hablaron con ella.
- 2 Reyes 22:15c. 642 a. C.
Y ella les dijo: Así dice Jehová el Dios de Israel: Decid al varón que os envió a mí:
- 2 Reyes 22:16c. 642 a. C.
Así dice Jehová: He aquí yo traigo mal sobre este lugar, y sobre los que en él moran, [según] todas las palabras del libro que ha leído el rey de Judá:
- 2 Reyes 22:17c. 642 a. C.
Por cuanto me dejaron a mí, y quemaron incienso a dioses ajenos, provocándome a ira en toda obra de sus manos; y mi furor se ha encendido contra este lugar, y no se apagará.
- 2 Reyes 22:18c. 642 a. C.
Mas al rey de Judá que os ha enviado para que consultaseis a Jehová, diréis así: Así dice Jehová, el Dios de Israel: Por cuanto oíste las palabras del libro,
- 2 Reyes 22:19c. 642 a. C.
y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Jehová, cuando oíste lo que yo he pronunciado contra este lugar y contra sus moradores, que vendrían a ser asolados y malditos, y rasgaste tus vestiduras, y lloraste en mi presencia, también yo te he oído, dice Jehová.
- 2 Reyes 22:20c. 642 a. C.
Por tanto, he aquí yo te recogeré con tus padres, y tú serás recogido a tu sepulcro en paz, y no verán tus ojos todo el mal que yo traigo sobre este lugar. Y ellos dieron la respuesta al rey.
Entonces el rey mandó que se reuniesen con él todos los ancianos de Judá y de Jerusalén.
Y subió el rey a la casa de Jehová con todos los varones de Judá, y con todos los moradores de Jerusalén, con los sacerdotes y profetas y con todo el pueblo, desde el más chico hasta el más grande; y leyó, oyéndolo ellos, todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová.
Y el rey se puso en pie junto a la columna, e hizo pacto delante de Jehová, de que irían en pos de Jehová, y guardarían sus mandamientos, y sus testimonios, y sus estatutos con todo [su] corazón y con toda [su] alma, y que cumplirían las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto.
Entonces mandó el rey al sumo sacerdote Hilcías, y a los sacerdotes de segundo orden, y a los guardianes de la puerta, que sacasen del templo de Jehová todos los vasos que habían sido hechos para Baal, para Asera, y para todo el ejército del cielo; y los quemó fuera de Jerusalén en el campo de Cedrón, e hizo llevar las cenizas de ellos a Betel.
Y quitó a los sacerdotes idólatras que habían puesto los reyes de Judá para que quemasen incienso en los lugares altos en las ciudades de Judá, y en los alrededores de Jerusalén; y asimismo a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, y a los signos del zodiaco y a todo el ejército del cielo.
También sacó la imagen de Asera fuera de la casa de Jehová, fuera de Jerusalén, al torrente de Cedrón, y la quemó en el torrente de Cedrón, y la redujo a polvo, y echó el polvo de ella sobre los sepulcros de los hijos del pueblo.
Además derribó las casas de los sodomitas que [estaban] en la casa de Jehová, en las cuales las mujeres tejían pabellones para Asera.
E hizo venir a todos los sacerdotes de las ciudades de Judá, y profanó los lugares altos donde los sacerdotes quemaban incienso, desde Geba hasta Beerseba; y derribó los altares de las puertas que [estaban] a la entrada de la puerta de Josué, gobernador de la ciudad, que [estaban] a la mano izquierda, a la puerta de la ciudad.
Pero los sacerdotes de los lugares altos no subían al altar de Jehová en Jerusalén, sólo comían panes sin levadura entre sus hermanos.
Asimismo profanó a Tofet, que [está] en el valle del hijo de Hinom, para que ninguno pasase su hijo o su hija por fuego a Moloc.
Quitó también los caballos que los reyes de Judá habían dedicado al sol a la entrada del templo de Jehová, junto a la cámara de Natán-melec eunuco, el cual tenía cargo de los ejidos; y quemó al fuego los carros del sol.