Isaías 37:3-27
3
Los cuales le dijeron: Ezequías dice así: Día de angustia, de reprensión y de blasfemia, [es] este día; porque los hijos han llegado hasta el punto de nacer, y no [hay] fuerzas para dar a luz.
4
Quizá oirá Jehová tu Dios las palabras del Rabsaces, a quien su señor el rey de Asiria ha enviado para blasfemar al Dios vivo, y vituperará las palabras que oyó Jehová tu Dios; eleva, pues, oración por el remanente que aún ha quedado.
5
Vinieron, pues, los siervos de Ezequías a Isaías.
6
Y les dijo Isaías: Diréis así a vuestro señor: Así dice Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria.
7
He aquí que yo doy en él un espíritu, y oirá un rumor, y se volverá a su tierra; y yo haré que en su tierra caiga a espada.
8
Vuelto, pues, el Rabsaces, halló al rey de Asiria que combatía contra Libna; porque ya había oído que se había apartado de Laquis.
9
Mas oyendo decir de Tirhaca, rey de Etiopía: He aquí que él ha salido para hacerte guerra; al oírlo, envió mensajeros a Ezequías, diciendo:
10
Diréis así a Ezequías, rey de Judá: No te engañe tu Dios en quien tú confías, diciendo: Jerusalén no será entregada en mano del rey de Asiria.
11
He aquí que tú oíste lo que hicieron los reyes de Asiria a todas las tierras, que las destruyeron; ¿y serás tú librado?
12
¿Acaso libraron los dioses de las naciones a los que destruyeron mis antepasados, a Gozán, y Harán, Rezef, y a los hijos de Edén que [moraban] en Telasar?
13
¿Dónde está el rey de Hamat, y el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena, y de Iva?
14
Y tomó Ezequías la carta de mano de los mensajeros, y la leyó; y subió a la casa de Jehová, y las extendió delante de Jehová.
15
Entonces Ezequías oró a Jehová, diciendo:
16
Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que moras [entre] los querubines, sólo tú eres Dios sobre todos los reinos de la tierra; tú hiciste el cielo y la tierra.
17
Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira; y oye todas las palabras de Senaquerib, el cual ha enviado a blasfemar al Dios viviente.
18
Ciertamente, oh Jehová, los reyes de Asiria destruyeron todas las naciones y sus tierras,
19
y echaron los dioses de ellos al fuego; porque no [eran] dioses, sino obra de manos de hombre, madera y piedra; por eso los destruyeron.
20
Ahora pues, Jehová Dios nuestro, líbranos de su mano, para que todos los reinos de la tierra sepan que sólo tú [eres] Jehová.
21
Entonces Isaías, hijo de Amoz, envió a decir a Ezequías: Jehová Dios de Israel dice así: Acerca de lo que me rogaste sobre Senaquerib, rey de Asiria,
22
ésta [es] la palabra que Jehová habló acerca de él: La virgen, la hija de Sión te ha menospreciado, y ha hecho escarnio de ti; a tus espaldas mueve su cabeza la hija de Jerusalén.
23
¿A quién injuriaste y a quién blasfemaste? ¿Contra quién has alzado [tu] voz, y levantado tus ojos en alto? Contra el Santo de Israel.
24
Por mano de tus siervos infamaste al Señor, y dijiste: Yo con la multitud de mis carros subiré a las alturas de los montes, a las laderas del Líbano; cortaré sus altos cedros, sus cipreses escogidos; llegaré hasta la cumbre, al monte de su Carmelo.
25
Yo cavé, y bebí las aguas; y con las pisadas de mis pies sequé todos los ríos de los lugares sitiados.
26
¿Acaso no has oído decir que desde hace mucho tiempo yo lo hice, que desde los días de la antigüedad lo he formado? Lo he hecho venir ahora, y tú serás para que tornes ciudades fortificadas en montones de ruinas.
27
Y sus moradores, [fueron] cortos de poder, desalentados y confusos, fueron [como] pasto del campo y hortaliza verde, como hierba de los tejados, que antes de sazón se seca.
Texto bíblico: Reina Valera Gómez · Copyright © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero
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