Hechos 4:1-22
1
Y hablando ellos al pueblo, los sacerdotes y el magistrado del templo y los saduceos, vinieron sobre ellos,
2
resentidos de que enseñasen al pueblo, y predicasen en Jesús la resurrección de los muertos.
3
Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente; porque era ya tarde.
4
Pero muchos de los que habían oído la palabra creyeron; y el número de los varones era como cinco mil.
5
Y aconteció que al día siguiente se reunieron en Jerusalén los príncipes de ellos, y los ancianos y los escribas;
6
y Anás, el sumo sacerdote, y Caifás y Juan y Alejandro, y todos los que eran del linaje sacerdotal.
7
Y poniéndoles en medio, les preguntaron: ¿Con qué poder, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto?
8
Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Príncipes del pueblo, y ancianos de Israel:
9
Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado;
10
sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que por el nombre de Jesucristo de Nazaret, al que vosotros crucificasteis [y] a quien Dios resucitó de los muertos, por Él este hombre está en vuestra presencia sano.
11
Este [Jesús] es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.
12
Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo del cielo, dado a los hombres, en que debamos ser salvos.
13
Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras e ignorantes, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.
14
Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba de pie con ellos, no podían decir nada en contra.
15
Y habiendo ordenado que salieran del concilio, deliberaban entre sí,
16
diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque de cierto, un milagro notable ha sido hecho por ellos, manifiesto a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar.
17
Sin embargo para que no se divulgue más por el pueblo, amenacémosles, para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre.
18
Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús.
19
Mas Pedro y Juan, respondiendo, les dijeron: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios:
20
Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.
21
y después de amenazarles más, [y] no hallando nada de qué castigarles, les dejaron ir por causa del pueblo; porque todos glorificaban a Dios por lo que había sido hecho.
22
Porque el hombre en quien había sido hecho este milagro de sanidad, tenía más de cuarenta años.
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