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Versículos bíblicos sobre Paul

619 versículos · 103 aspectos

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  1. Y pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, habiendo ya pasado el ayuno, Pablo [les] amonestaba,

  2. diciéndoles: Varones, veo que con perjuicio y mucho daño habrá de ser la navegación, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras vidas.

  3. Pero el centurión creía más al piloto y al patrón de la nave, que a lo que Pablo decía.

  4. Y porque el puerto era incómodo para invernar, la mayoría acordaron zarpar también de allí, por si pudiesen arribar a Fenice, [que es] un puerto de Creta que mira hacia el nordeste y sudeste, e invernar allí.

  5. Y soplando una suave brisa del sur, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, izando velas, iban costeando Creta.

  6. Pero no mucho después se levantó en su contra un viento tempestuoso, que se llama Euroclidón.

  7. Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo resistir contra el viento, resignados, dejamos [la nave] a la deriva.

  8. Y corriendo a sotavento de una pequeña isla que se llama Clauda, apenas pudimos salvar el esquife;

  9. el cual subido a bordo, usaban de refuerzos, ciñendo la nave; y teniendo temor de que diesen en la Sirte, arriando velas, quedaron a la deriva.

  10. Y siendo azotados por una vehemente tempestad, al día siguiente alijaron la nave;

  11. y al tercer día nosotros con nuestras manos arrojamos los aparejos de la nave.

  12. Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, siendo azotados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos.

  13. Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Señores, debían por cierto haberme oído, y no haber zarpado de Creta, para recibir este daño y pérdida.

  14. Pero ahora os exhorto a que tengáis buen ánimo; porque no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave.

  15. Pues esta noche ha estado conmigo el Ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo,

  16. diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha dado todos los que navegan contigo.

  17. Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho.

  18. Si bien, es necesario que demos en una isla.

  19. Y venida la decimocuarta noche, y siendo llevados a la deriva por el mar Adriático, los marineros a la media noche presintieron que estaban cerca de alguna tierra;

  20. y echando la sonda, hallaron veinte brazas, y pasando un poco más adelante, volviendo a echar la sonda, hallaron quince brazas.

  21. Y temiendo dar en escollos, echaron cuatro anclas de la popa; y ansiaban que se hiciese de día.

  22. Entonces como los marineros estaban por huir de la nave, habiendo echado el esquife al mar, aparentando como que querían largar las anclas de proa,

  23. Pablo dijo al centurión y a los soldados: Si éstos no permanecen en la nave, vosotros no podéis salvaros.

  24. Entonces los soldados cortaron las cuerdas del esquife y dejaron que se perdiera.

  25. Y cuando comenzaba a amanecer, Pablo exhortaba a todos que comiesen, diciendo: Éste es el decimocuarto día que veláis y permanecéis en ayunas, sin comer nada.