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Versículos bíblicos sobre Land

123 versículos · 14 aspectos

Versículos clave

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  1. Mas los labradores, tomando a los siervos, golpearon a uno, y a otro mataron, y a otro apedrearon.

  2. Otra vez, envió otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera.

  3. Y a la postre les envió su hijo, diciendo: Respetarán a mi hijo.

  4. Mas los labradores cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Éste es el heredero, venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad.

  5. Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron.

  6. Cuando viniere, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores?

  7. Ellos le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y [su] viña arrendará a otros labradores que le paguen el fruto a su tiempo.

  8. Y comenzó a decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, y la arrendó a labradores, y partió lejos por mucho tiempo.

  9. Y al tiempo, envió un siervo a los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; pero los labradores, le golpearon, y le enviaron vacío.

  10. Y volvió a enviar otro siervo; mas ellos a éste también golpearon, y ultrajándole, le enviaron vacío.

  11. Y volvió a enviar un tercer siervo; y ellos también a éste hirieron, y le echaron fuera.

  12. Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizá le respetarán cuando le vean.

  13. Pero cuando los labradores lo vieron, razonaron entre sí, diciendo: Éste es el heredero; venid, matémosle, para que la heredad sea nuestra.

  14. Y echándole fuera de la viña, le mataron. ¿Qué, pues, les hará el señor de la viña?

  15. Vendrá, y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros. Y cuando ellos oyeron [esto], dijeron: ¡Dios nos libre!

  16. Pero un varón llamado Ananías, con Safira su esposa, vendió una heredad,

  17. y retuvo [parte] del precio, sabiéndolo también su esposa; y trayendo una parte, la puso a los pies de los apóstoles.

  18. Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y te quedases con [parte] del precio de la heredad?

  19. Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.

  20. Entonces Ananías, oyendo estas palabras, cayó y expiró. Y vino gran temor sobre todos los que lo oyeron.

  21. Y levantándose los jóvenes, lo envolvieron, y sacándolo, lo sepultaron.

  22. Y pasado un lapso como de tres horas, entró también su esposa, no sabiendo lo que había acontecido.

  23. Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, en tanto.