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Versículos bíblicos sobre Hatred
Versículos clave
¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, y me enardezco contra tus enemigos?
Los aborrezco con perfecto odio; los tengo por enemigos.
El que odia, disimula con sus labios; pero en su interior maquina engaño.
Cuando hablare amigablemente, no le creas; porque siete abominaciones [hay] en su corazón.
Aunque su odio es encubierto con disimulo; su maldad será descubierta en la congregación.
Entonces los presidentes y gobernadores buscaban ocasiones contra Daniel por parte del reino; mas no podían hallar alguna ocasión o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él.
Entonces dijeron aquellos hombres: No hallaremos contra este Daniel ocasión alguna, si no [la] hallamos contra él en relación a la ley de su Dios.
Entonces estos gobernadores y presidentes se juntaron delante del rey, y le dijeron así: Rey Darío, para siempre vive:
Todos los presidentes del reino, magistrados, gobernadores, grandes y capitanes, han acordado por consejo promulgar un real edicto, y confirmarlo, que cualquiera que demandare petición de cualquier dios u hombre en el espacio de treinta días, excepto de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones.
Ahora, oh rey, confirma el edicto, y firma la escritura, para que no pueda ser cambiada, conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no puede ser revocada.
Firmó, pues, el rey Darío la escritura y el edicto.
Y Daniel, cuando supo que la escritura estaba firmada, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que estaban hacia Jerusalén, se hincaba de rodillas tres veces al día, y oraba, y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.
Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron a Daniel orando y suplicando delante de su Dios.
Se llegaron luego, y hablaron delante del rey acerca del edicto real: ¿No has confirmado edicto que cualquiera que pidiere a cualquier dios u hombre en el espacio de treinta días, excepto a ti, oh rey, fuese echado en el foso de los leones? Respondió el rey y dijo: Verdad [es], conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no se abroga.
Entonces respondieron y dijeron delante del rey: Ese Daniel, que es de los hijos de la cautividad de los judíos, no ha hecho cuenta de ti, oh rey, ni del edicto que confirmaste; antes tres veces al día hace su petición.
Entonces el rey, al oír [estas] palabras, se disgustó mucho consigo mismo y dispuso su corazón para librar a Daniel, y trabajó hasta la puesta del sol para librarlo.
Pero aquellos hombres se reunieron cerca del rey, y dijeron al rey: Sepas, oh rey, que [es] ley de Media y de Persia, que ningún decreto u ordenanza que el rey confirmare puede ser cambiado.
Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.
Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me aborreció antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; mas porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.
El que me aborrece, también a mi Padre aborrece.
Si yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora también ellos las han visto, y nos han aborrecido a mí y a mi Padre.
Pero [esto es] para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Sin causa me aborrecieron.
Y manifiestas son las obras de la carne, que son: Adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,