Job 31
El juramento de integridad de Job: la pureza de los ojos 1–4
1
Hice pacto con mis ojos: ¿Cómo, pues, había yo de pensar en virgen?
2
Porque ¿qué galardón me daría de arriba Dios, y qué heredad el Omnipotente desde las alturas?
3
¿No hay quebrantamiento para el impío, y [calamidad] inesperada para los que obran iniquidad?
4
¿No ve Él mis caminos, y cuenta todos mis pasos?
Honestidad y rectitud en la conducta 5–8
5
Si anduve con mentira, y si mi pie se apresuró a engaño,
6
sea yo pesado en balanzas de justicia, y que Dios conozca mi integridad.
7
Si mis pasos se apartaron del camino, y si mi corazón se fue tras mis ojos, y si algo sucio se apegó a mis manos,
8
siembre yo y otro coma, y sean desarraigados mis renuevos.
El compromiso con la fidelidad matrimonial 9–12
9
Si mi corazón fue engañado acerca de mujer, y [si] estuve acechando a la puerta de mi prójimo:
10
Muela para otro mi esposa, y sobre ella otros se encorven.
11
Porque [es] maldad e iniquidad, [que han de castigar] los jueces.
12
Porque [es] fuego [que] devoraría hasta la destrucción, y desarraigaría toda mi hacienda.
Justicia en el trato con los siervos 13–15
13
Si tuve en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva, cuando ellos contendían conmigo,
14
¿qué haré yo cuando Dios se levante? Y cuando Él me pida cuentas, ¿qué le responderé yo?
15
El que en el vientre me hizo a mí, ¿no lo hizo a él? ¿Y no nos formó uno mismo en la matriz?
Generosidad hacia los pobres y vulnerables 16–23
16
Si estorbé el contento de los pobres, e hice desfallecer los ojos de la viuda;
17
Y si comí mi bocado solo, y no comió de él el huérfano
18
(Porque desde mi juventud creció conmigo como [con] un padre, y desde el vientre de mi madre fui guía de la viuda);
19
Si he visto a alguno perecer por falta de ropa, o al menesteroso sin abrigo;
20
si no me bendijeron sus lomos, y del vellón de mis ovejas no se calentaron;
21
si alcé contra el huérfano mi mano, porque vi que me ayudarían en la puerta;
22
mi hombro se caiga de mi espalda, y mi brazo sea quebrado de mi antebrazo.
23
Porque temí el castigo [de] Dios, contra cuya alteza yo no tendría poder.
El rechazo del materialismo y la idolatría 24–28
24
Si puse en el oro mi esperanza, y dije al oro: Mi confianza [eres tú];
25
Si me alegré de que mi riqueza [era] grande, y de que mi mano había adquirido mucho;
26
Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro, [y] me lo ceñiría [como] una corona.
27
y mi corazón se engañó en secreto, y mi boca besó mi mano:
28
Esto también sería maldad [que debiera ser castigada por] el juez; porque habría negado al Dios soberano.
La ética hacia los enemigos y los extranjeros 29–32
29
Si me alegré en el quebrantamiento del que me aborrecía, y me regocijé cuando le halló el mal
30
(Ni aun permití que mi lengua pecase, pidiendo maldición para su alma);
31
si los siervos de mi morada no decían: ¡Oh que nos diese de su carne, pues no estamos saciados!
32
El extranjero no pasaba afuera la noche; mis puertas abría al caminante.
Rehusando ocultar el pecado 33–37
33
¿Acaso encubrí como Adán mis transgresiones, escondiendo en mi seno mi iniquidad,
34
porque tuve temor de la gran multitud, y el menosprecio de las familias me atemorizó, y callé, y no salí de [mi] puerta?
35
¡Quién me diera alguien que me oyese! He aquí mi deseo [es que] el Omnipotente me respondiese, y que mi adversario hubiese escrito un libro.
36
Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro, y me lo ceñiría [como] una corona.
37
Yo le contaría el número de mis pasos, y como príncipe me presentaría ante Él.
Justicia con respecto a la tierra 38–40
38
Si mi tierra clama contra mí, y lloran todos sus surcos;
39
Si comí su sustancia sin dinero, o causé que sus dueños perdieran su vida;
40
En lugar de trigo me nazcan abrojos, y espinas en lugar de cebada. Terminan las palabras de Job.
Texto bíblico: Reina Valera Gómez · Copyright © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero
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