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Marcos 3:7-31

Marcos 3:7-31

7
Mas Jesús se retiró al mar con sus discípulos, y le siguió una gran multitud de Galilea, y de Judea,
8
y de Jerusalén, y de Idumea, y del otro lado del Jordán, y los de alrededor de Tiro y de Sidón, una gran multitud, que oyendo cuán grandes cosas hacía, vinieron a Él.
9
Y dijo a sus discípulos que le tuviesen siempre apercibida una barca, por causa de la multitud, para que no le oprimiesen.
10
Porque había sanado a muchos, de manera que por tocarle, caían sobre Él todos los que tenían plagas.
11
Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de Él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.
12
Mas Él les reprendía mucho que no le diesen a conocer.
13
Y cuando subió al monte, llamó [a sí] a los que Él quiso, y vinieron a Él.
14
Y ordenó a doce, para que estuviesen con Él, y para enviarlos a predicar.
15
Y que tuviesen poder para sanar enfermedades y para echar fuera demonios:
16
A Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro;
17
a Jacobo, [hijo] de Zebedeo, a Juan hermano de Jacobo, a quienes puso por sobrenombre Boanerges, que es, Hijos del trueno;
18
a Andrés, a Felipe, a Bartolomé, a Mateo, a Tomás, a Jacobo, [hijo] de Alfeo, a Tadeo, a Simón el cananita,
19
y a Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron a casa.
20
Y otra vez se agolpó la multitud, de manera que ellos ni aun podían comer pan.
21
Y cuando [lo] oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decían: Está fuera de sí.
22
Y los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a Belcebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.
23
Y llamándoles, les dijo en parábolas: ¿Cómo puede Satanás, echar fuera a Satanás?
24
Y si un reino está dividido contra sí mismo, tal reino no puede permanecer.
25
Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede permanecer.
26
Y si Satanás se levanta contra sí mismo, y se divide, no puede permanecer, antes ha llegado su fin.
27
Nadie puede entrar en la casa del hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no ata al hombre fuerte, y entonces podrá saquear su casa.
28
De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren;
29
pero cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que está en peligro de condenación eterna.
30
Porque decían: Tiene espíritu inmundo.
31
Entonces vienen sus hermanos y su madre, y estando afuera, envían a Él, llamándole.
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