1 Reyes 22:22-38
22
Y Jehová le dijo: ¿De qué manera? Y él dijo: Yo saldré y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y Él dijo: Tú lo inducirás y prevalecerás; ve, pues, y hazlo así.
23
Y ahora, he aquí Jehová ha puesto espíritu de mentira en la boca de todos estos tus profetas, y Jehová ha decretado el mal acerca de ti.
24
Pero Sedequías, hijo de Quenaana, se acercó, e hirió a Micaías en la mejilla, diciendo: ¿Por dónde se fue de mí el Espíritu de Jehová para hablarte a ti?
25
Y Micaías respondió: He aquí, tú lo verás en aquel día, cuando te irás metiendo de cámara en cámara para esconderte.
26
Entonces el rey de Israel dijo: Toma a Micaías, y vuélvelo a Amón, gobernador de la ciudad, y a Joás, hijo del rey;
27
y dirás: Así ha dicho el rey: Echad a éste en la cárcel, y mantenedle con pan de angustia y con agua de aflicción, hasta que yo vuelva en paz.
28
Y dijo Micaías: Si llegares a volver en paz, Jehová no ha hablado por mí. En seguida dijo: Oíd, pueblos todos.
29
Subió, pues, el rey de Israel con Josafat, rey de Judá, a Ramot de Galaad.
30
Y el rey de Israel dijo a Josafat: Yo me disfrazaré, y entraré en la batalla; y tú vístete tus vestiduras. Y el rey de Israel se disfrazó y entró en la batalla.
31
Mas el rey de Siria había mandado a sus treinta y dos capitanes de los carros, diciendo: No peleéis ni con grande ni con chico, sino sólo contra el rey de Israel.
32
Y sucedió que cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Ciertamente éste es el rey de Israel, y se desviaron para pelear contra él; pero el rey Josafat dio voces.
33
Viendo entonces los capitanes de los carros que no [era] el rey de Israel, se apartaron de él.
34
Y un hombre disparando su arco a la ventura, hirió al rey de Israel por entre las junturas de la armadura; por lo que dijo él a su carretero: Da la vuelta y sácame del campo, pues estoy herido.
35
Mas la batalla había arreciado aquel día, y el rey estuvo en su carro delante de los sirios, y a la tarde murió; y la sangre de la herida corrió hasta el fondo del carro.
36
Y a la puesta del sol salió un pregón por el campamento que decía: ¡Cada uno a su ciudad, y cada cual a su tierra!
37
Murió, pues, el rey, y fue traído a Samaria; y sepultaron al rey en Samaria.
38
Y lavaron el carro en el estanque de Samaria; lavaron también sus armas; y los perros lamieron su sangre, conforme a la palabra de Jehová que había hablado.
Texto bíblico: Reina Valera Gómez · Copyright © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero
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