Versículos bíblicos sobre The Tribe Of Dan
Versículos clave
El décimo día, el príncipe de los hijos de Dan, Ahiezer, hijo de Amisadai.
Y su ofrenda [fue] un plato de plata de ciento treinta [siclos] de peso, un jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario; ambos llenos de flor de harina amasada con aceite para presente;
una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;
un becerro, un carnero, un cordero de un año para holocausto;
un macho cabrío para expiación;
y para sacrificio de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos [y] cinco corderos de un año. Ésta fue la ofrenda de Ahiezer, hijo de Amisadai.
La séptima suerte salió para la tribu de los hijos de Dan conforme a sus familias.
Y fue el término de su heredad, Zora, Estaol, Ir-semes,
Saalbim, Ajalón, Jetla,
Elón, Timnat, Ecrón,
Elteque, Gibetón, Baalat,
Jehúd, Bene-berac, Gat-rimón,
Mejarcón y Racón, con el término que está delante de Jope.
Volviendo pues, ellos a sus hermanos en Zora y Estaol, sus hermanos les dijeron: ¿Qué hay?
Y ellos respondieron: Levantaos, subamos contra ellos; porque nosotros hemos explorado la región, y hemos visto que es muy buena: ¿y vosotros os quedáis quietos? No seáis perezosos en poneros en marcha para ir a poseer la tierra.
Cuando allá llegareis, vendréis a una gente confiada, y a una tierra muy espaciosa; pues Dios la ha entregado en vuestras manos; lugar donde no hay falta de cosa alguna que haya en la tierra.
Y partiendo los de Dan de allí, de Zora y de Estaol, seiscientos hombres armados con armas de guerra,
subieron y acamparon en Quiriat-jearim, en Judá; por lo cual llamaron a aquel lugar el campamento de Dan, hasta hoy; he aquí [está] detrás de Quiriat-jearim.
Y pasando de allí al monte de Efraín, vinieron hasta la casa de Micaía.
Y subiendo los cinco hombres que habían ido a reconocer la tierra, entraron allá, y tomaron la imagen de talla, y el efod, y el terafim, y la imagen de fundición, mientras estaba el sacerdote a la entrada de la puerta con los seiscientos hombres armados con armas de guerra.
Entrando pues, aquellos en la casa de Micaía, tomaron la imagen de talla, el efod, y el terafim, y la imagen de fundición. Y el sacerdote les dijo: ¿Qué hacéis vosotros?
Y ellos le respondieron: Calla, pon la mano sobre tu boca, y vente con nosotros, para que seas nuestro padre y sacerdote. ¿Es mejor que seas tú sacerdote en casa de un solo hombre, que de una tribu y familia de Israel?
Y se alegró el corazón del sacerdote; el cual tomando el efod y el terafim, y la imagen, se vino entre la gente.
Y ellos tornaron y se fueron; y pusieron los niños, y el ganado y el bagaje, delante de sí.
Y ellos llevando las cosas que había hecho Micaía, juntamente con el sacerdote que tenía, llegaron a Lais, al pueblo reposado y seguro; y los hirieron a filo de espada, y prendieron fuego a la ciudad.