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Versículos bíblicos sobre Sorrow: Jesus

21 versículos · 9 aspectos

Versículos sobre Jesus

  1. Del trabajo de su alma verá y será saciado. Por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y Él llevará las iniquidades de ellos.

  2. Y tomando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera.

  3. Entonces [Él] les dijo: Mi alma está muy triste hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.

  4. Y yendo un poco más adelante, se postró sobre su rostro, y oró diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

  5. Y vino a sus discípulos y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que, no habéis podido velar conmigo una hora?

  6. Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad [está] dispuesto, pero la carne es débil.

  7. Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad.

  8. Y vino, y otra vez los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados [de sueño].

  9. Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras.

  10. Y les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad.

  11. Y yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de Él aquella hora.

  12. Y dijo: Abba, Padre, todas las cosas te [son] posibles; aparta de mí esta copa; pero no [sea] mi voluntad, sino la tuya.

  13. Y vino y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar una hora?

  14. Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad [está] dispuesto, pero la carne [es] débil.

  15. Y otra vez fue y oró, diciendo las mismas palabras.

  16. Y al volver, otra vez los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados [de sueño], y no sabían qué responderle.

  17. Y vino la tercera vez, y les dijo: Dormid ya y descansad; basta, la hora ha venido; he aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores.

  18. Levantaos, vamos; he aquí, se acerca el que me entrega.

  19. diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

  20. Y le apareció un ángel del cielo para fortalecerle.

  21. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y fue su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.