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Versículos bíblicos sobre Righteousness
Versículos clave
Confesaos vuestras faltas unos a otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo, puede mucho.
Quien llevó Él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, siendo muertos a los pecados, vivamos a la justicia; por las heridas del cual habéis sido sanados.
Asimismo vosotras, esposas, sujetaos a vuestros propios maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas,
al observar ellos vuestra casta conducta [que es] en temor.
Que [vuestro] adorno no sea exterior, con encrespamiento del cabello y atavío de oro, ni vestidos costosos;
sino el del hombre interior, el del corazón, en incorruptible ornato de espíritu humilde y apacible, lo cual es de grande estima delante de Dios.
Porque así también se ataviaban en el tiempo antiguo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, siendo sujetas a sus maridos;
como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras sois hechas hijas, haciendo el bien, y no teniendo temor de ninguna amenaza.
Asimismo, vosotros, maridos, habitad con [ellas] sabiamente, dando honor a la esposa como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de vida; para que vuestras oraciones no sean estorbadas.
Finalmente, [sed] todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;
no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo; sabiendo que vosotros sois llamados para que heredaseis bendición.
Porque el que quiera amar la vida, y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño;
apártese del mal, y haga el bien; busque la paz, y sígala.
Porque los ojos del Señor [están] sobre los justos, y sus oídos [atentos] a sus oraciones: Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.
Mas también si alguna cosa padecéis por la justicia, [sois] bienaventurados. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni seáis turbados;
para que ya el tiempo que queda en la carne, viva, no en las concupiscencias de los hombres, sino en la voluntad de Dios.
Vosotros también, poniendo toda diligencia en esto mismo, añadid a vuestra fe, virtud, y a la virtud, conocimiento;
y al conocimiento, templanza, y a la templanza, paciencia, y a la paciencia, piedad;
y a la piedad, amor fraternal, y al amor fraternal, caridad.
Porque si en vosotros hay estas cosas, y abundan, no [os] dejarán [estar] ociosos, ni estériles en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.
Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta, es ciego, y se ha olvidado que fue purificado de sus antiguos pecados.
y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, la octava [persona], pregonero de justicia, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos;
(porque este justo, morando entre ellos, afligía cada día [su] alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos).
Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.
El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, [el tal] es mentiroso, y la verdad no está en él;