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Versículos bíblicos sobre Instruction
Versículos clave
Inclina tu oído, y oye las palabras de los sabios, y aplica tu corazón a mi sabiduría:
Porque [es] cosa deliciosa, si las guardares dentro de ti; y si juntamente se afirmaren en tus labios.
Para que tu confianza sea en Jehová, te las he hecho saber hoy a ti también.
¿No te he escrito cosas excelentes de consejo y conocimiento,
para hacerte saber la certeza de las palabras de verdad, a fin de que puedas responder palabras de verdad a los que a ti envíen?
Pasé junto al campo del perezoso, y junto a la viña del hombre falto de entendimiento;
y vi que por toda ella habían crecido espinos, ortigas habían ya cubierto su faz, y su cerca de piedra estaba ya destruida.
Y miré, y lo puse en mi corazón; lo vi, y recibí instrucción.
Un poco de sueño, cabeceando otro poco, poniendo mano sobre mano otro poco para dormir;
Así vendrá como caminante tu necesidad, y tu pobreza como hombre armado.
Y dijo el rey a Aspenaz, príncipe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes,
muchachos en quienes no [hubiese] tacha alguna, y de buen parecer, e instruidos en toda sabiduría, y sabios en ciencia, y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos.
Y el rey les señaló una porción para cada día de la comida del rey y del vino que él bebía; y que los criase tres años, para que al fin de ellos estuviesen delante del rey.
Y a estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y sabiduría; mas Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños.
Pasados, pues, los días al fin de los cuales había dicho el rey que los trajesen, el príncipe de los eunucos los trajo delante de Nabucodonosor.
Y el rey habló con ellos, y de entre todos ellos no se halló ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías; y así estuvieron delante del rey.
Y en todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les demandó, los halló diez veces mejores que todos los magos [y] astrólogos que [había] en todo su reino.
Y aconteció un día, que enseñando Él al pueblo en el templo, y predicando el evangelio, vinieron los príncipes de los sacerdotes y los escribas, con los ancianos,
y le hablaron, diciendo: Dinos: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién es el que te ha dado esta autoridad?
Y enseñaba de día en el templo; y de noche, saliendo, se estaba en el monte que se llama de los Olivos.
Y por la mañana todo el pueblo venía a Él para oírle en el templo.
Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, lo segundo profetas, lo tercero maestros; luego milagros; después dones de sanidades, ayudas, gobernaciones, diversidad de lenguas.
¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Hacen todos milagros?
De manera que la ley fue nuestro ayo [para traernos] a Cristo, para que fuésemos justificados por la fe.
Mas venida la fe, ya no estamos bajo ayo,