Versículos bíblicos sobre Christ is God
Versículos clave
Y Jacob se quedó solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.
Y cuando vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.
Y dijo: Déjame, que raya el alba. Y él dijo: No te dejaré, si no me bendices.
Y Él le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob.
Y Él dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque como príncipe has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.
Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y Él respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí.
Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.
Y viendo Gedeón que [era] el Ángel de Jehová, dijo: Ah, Señor Jehová, que he visto al Ángel de Jehová cara a cara.
Y Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás.
Y edificó allí Gedeón un altar a Jehová, al que llamó Jehová-salom: Éste [está] hasta hoy en Ofra de los abiezeritas.
Yo sé que mi Redentor vive, y en el [día] final se levantará sobre la tierra;
y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios;
Al cual he de ver por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro, [aunque] mis entrañas se consuman dentro de mí.
Dije: Dios mío, no me cortes en la mitad de mis días; por generación de generaciones son tus años.
Desde la antigüedad tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos.
Ellos perecerán, y tú permanecerás; y todos ellos como una vestidura se envejecerán; como ropa de vestir los mudarás, y serán mudados:
Mas tú eres el mismo, y tus años no tendrán fin.
En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y el borde de su vestidura llenaba el templo.
Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, y con dos cubrían sus pies y con dos volaban.
Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra [está] llena de su gloria.
Óyeme, Jacob, y tú, Israel, mi llamado. Yo mismo, yo el primero, yo también el postrero.
Mi mano fundó también la tierra, y mi mano derecha midió los cielos con el palmo; al llamarlos yo, comparecieron juntamente.
Congregaos todos vosotros, y oíd. ¿Quién hay entre ellos que anuncie estas cosas? Jehová le ha amado; Él hará su voluntad en Babilonia, y su brazo [estará] sobre los caldeos.
Yo, yo hablé, y le llamé, y le traje; por tanto será prosperado su camino.
Acercaos a mí, oíd esto; desde el principio no hablé en secreto; desde que esto se hizo, allí estaba yo; y ahora el Señor Jehová me envió, y su Espíritu.