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Mateo 27:27-44
27
Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio, y reunieron alrededor de Él a toda la cuadrilla;
28
y desnudándole, le pusieron encima un manto escarlata.
29
Y tejiendo una corona de espinas, la pusieron sobre su cabeza; y una caña en su mano derecha, e hincada la rodilla delante de Él, le escarnecían, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!
30
Y escupían en Él, y tomando la caña, le herían en la cabeza.
31
Y después que le hubieron escarnecido, le quitaron el manto, y poniéndole sus vestiduras, le llevaron para crucificarle.
32
Y saliendo, hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón; a éste obligaron a cargar su cruz.
33
Y cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, que quiere decir, el lugar de la calavera,
34
le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; y después de haberlo probado, no quiso beberlo.
35
Y después que le hubieron crucificado, repartieron sus vestiduras, echando suertes; para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta: Repartieron entre sí mis vestiduras, y sobre mi ropa echaron suertes.
36
Y sentados le guardaban allí.
37
Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ÉSTE ES JESÚS EL REY DE LOS JUDÍOS.
38
Entonces fueron crucificados con Él, dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda.
39
Y los que pasaban le injuriaban, meneando sus cabezas,
40
y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo. Si eres el Hijo de Dios, desciende de la cruz.
41
De esta manera también los príncipes de los sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los ancianos, decían:
42
A otros salvó; a sí mismo no se puede salvar. Si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en Él.
43
Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere, porque ha dicho: Yo soy el Hijo de Dios.
44
Los ladrones que estaban crucificados con Él, también le injuriaban.
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