Mateo 25:12-36
12
Pero él, respondiendo, dijo: De cierto os digo: No os conozco.
13
Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.
14
Porque [el reino de los cielos] es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.
15
A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su facultad; y luego partió lejos.
16
Y el que había recibido cinco talentos, fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.
17
Asimismo el que [había recibido] dos, ganó también otros dos.
18
Mas el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.
19
Y después de mucho tiempo, vino el señor de aquellos siervos, e hizo cuentas con ellos.
20
Y el que había recibido cinco talentos, vino y trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; he aquí, he ganado sobre ellos otros cinco talentos.
21
Y su señor le dijo: Bien hecho, siervo bueno y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
22
Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; he aquí, he ganado sobre ellos, otros dos talentos.
23
Su señor le dijo: Bien hecho, siervo bueno y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré, entra en el gozo de tu señor.
24
Entonces vino el que había recibido un talento, y dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;
25
y tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes [lo que es] tuyo.
26
Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.
27
Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo mío con intereses.
28
Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.
29
Porque a todo el que tiene le será dado, y tendrá abundancia; mas al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.
30
Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
31
Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con Él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria;
32
y serán reunidas delante de Él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos;
33
y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a la izquierda.
34
Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
35
Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui extranjero, y me recogisteis;
36
[estuve] desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.
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