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Mateo 12:6-30

Mateo 12:6-30

6
Pues os digo que [uno] mayor que el templo está aquí.
7
Mas si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes.
8
Porque el Hijo del Hombre es Señor aun del sábado.
9
Y partiendo de allí, vino a la sinagoga de ellos:
10
Y he aquí había un hombre que tenía seca una mano. Y le preguntaron para poder acusarle, diciendo: ¿Es lícito sanar en sábado?
11
Y Él les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un pozo en sábado, no le eche mano, y [la] levante?
12
Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Así que es lícito hacer el bien en sábado.
13
Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él [la] extendió, y le fue restaurada sana como la otra.
14
Entonces salieron los fariseos y tomaron consejo contra Él, de cómo le matarían.
15
Mas sabiéndolo Jesús, se apartó de allí; y grandes multitudes le seguían, y sanaba a todos.
16
Y les encargaba rigurosamente que no le diesen a conocer:
17
Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, que dijo:
18
He aquí mi siervo, a quien he escogido: Mi amado, en quien se agrada mi alma: Pondré mi Espíritu sobre Él, y a los gentiles anunciará juicio.
19
No contenderá, ni voceará; ni nadie oirá en las calles su voz.
20
La caña cascada no quebrará, y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque a victoria el juicio.
21
Y en su nombre esperarán los gentiles.
22
Entonces fue traído a Él un endemoniado, ciego y mudo; y lo sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba.
23
Y todo el pueblo estaba maravillado, y decía: ¿No es Éste el Hijo de David?
24
Mas los fariseos oyéndolo decían: Éste no echa fuera los demonios sino por Belcebú, príncipe de los demonios.
25
Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá.
26
Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino?
27
Y si yo por Belcebú echo fuera los demonios, ¿por quién los echan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.
28
Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, entonces el reino de Dios ha llegado a vosotros.
29
De otra manera, ¿cómo puede uno entrar a la casa del hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no ata al hombre fuerte? Y entonces podrá saquear su casa.
30
El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.
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