Versículos bíblicos sobre Remorse
Versículos clave
Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar; se ha debilitado mi fuerza a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.
Porque tus saetas cayeron sobre mí, y sobre mí ha descendido tu mano.
No hay nada sano en mi carne a causa de tu ira; ni hay paz en mis huesos a causa de mi pecado.
Porque mis iniquidades han sobrepasado mi cabeza; como carga pesada se han agravado sobre mí.
Hieden y se corrompen mis llagas, a causa de mi locura.
Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, ando enlutado todo el día.
«Al Músico principal: Salmo de David, cuando después que entró a Betsabé, vino a él Natán el profeta» Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.
Porque yo reconozco mis rebeliones; y mi pecado está siempre delante de mí.
Contra ti, contra ti sólo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos: Para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio.
Purifícame con hisopo, y seré limpio: Lávame, y seré más blanco que la nieve.
Hazme oír gozo y alegría; y se recrearán los huesos que has abatido.
Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades.
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí.
No me eches de delante de ti; y no quites de mí tu Santo Espíritu.
Vuélveme el gozo de tu salvación; y el espíritu libre me sustente.
[Entonces] enseñaré a los prevaricadores tus caminos; y los pecadores se convertirán a ti.
Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; cantará mi lengua tu justicia.
Señor, abre mis labios; y publicará mi boca tu alabanza.
Porque no quieres tú sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto.
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
antes desechasteis todo consejo mío, y mi reprensión no quisisteis:
También yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis;
cuando viniere como una destrucción lo que teméis, y vuestra calamidad llegare como un torbellino; cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia.
Ahora pues, hijos, oídme, y no os apartéis de las razones de mi boca.